L'esquella de la torratxa

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Villarejo: “Los fiscales generales del Estado que nombró el PSOE me prohibieron investigar a Pujol”

El fiscal del caso Banca Catalana reconoce que tras surgir este “se creó un clima de impunidad en torno a Pujol”, dado que el expresident catalán era “invulnerable ante la justicia”. “Resulta difícil creer que ninguno de los miembros de los gobiernos de CiU no supieran nada del patrimonio oculto de Pujol en paraísos fiscales; que el equipo dirigente de Convergència Democrática ignorara esta realidad”. “Ha habido silencios calculados, complicidades y un plan premeditado para permitir que CDC fuera un instrumento de enriquecimiento de sus dirigentes y su presidente en particular”.”Lo que ha pasado es una jugada indigna y antidemocrática que hace que CDC no merezca, a estas alturas, ninguna confianza. Y me sorprende que haya partidos de izquierda que estén pactando con CDC acuerdos relacionados con el proceso soberanista”.

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Carlos Jiménez Villarejo: “CDC está deslegitimada pera dirigir cualquier proceso, incluido el soberanista “

Los fiscales José María Mena y Carlos Jiménez Villarejo elaboraron la querella que se presentó en mayo de 1984, contra el consejo de Administración de Banca Catalana, incluido su vicepresidente ejecutivo, Jordi Pujol, entonces presidente de la Generalitat. En noviembre de 1986, el pleno de la Audiencia de Barcelona desestimó la querella, donde se acusaba Pujol y el resto de consejeros del banco de delitos de “apropiación indebida, falsedad en documento público y mercantil y maquinación para alterar el precio de las cosas”. 33 magistrados votaron en contra de procesar a Jordi Pujol mientras 8 lo hicieron a favor. La confesión del expresidente de la Generalitat del pasado 25 de julio da otra perspectiva a ese proceso. Carlos Jiménez Villarejo entiende que 30 años más tarde, el tiempo ha dado la razón y sentido a la querella que presentó junto con José María Mena. Nos lo explica.

¿Qué le ha sorprendido más? Ser elegido eurodiputado en representación de Podemos o la confesión de Jordi Pujol que durante 34 años ha tenido dinero escondido fuera de España?

Me ha sorprendido más salir eurodiputado de Podemos. Primero, porque la previsión de votos que teníamos no era la que finalmente fue, mucho más alta de la que esperábamos. Y en segundo lugar porque todo lo que proviene de Jordi Pujol como personaje turbio, que siempre lo ha sido y continuará siendo, no me sorprende.

Esta declaración que ha hecho, que parece la de un pecador que se arrepiente ante un cura, me da pena. Es indignante e inútil. Es la continuidad y la culminación de todo un proceso delictivo al que ha dedicado gran parte de su vida. Y como que parte de este proceso ya lo comprobé muy directamente a través del caso Banca Catalana, no me ha sorprendido.

O los periodistas, los fiscales y los jueces lo hicieron muy mal cuando investigaban este caso, o la explicación del dinero evadido con la herencia es más una excusa que una realidad.

No tengo porque saber nada de las herencias de Pujol o de cualquier otro político. Pero tengo serias dudas de que lo que ha dicho sea verdad. El origen de ese dinero importa poco. Fluye de muchas partes. De la vida política, empresarial y económica de Jordi Pujol y sus hijos. Esto de la herencia es una forma de confundir a la gente. Hay que saber en qué consiste esta fortuna, donde está y el origen concreto, real y preciso de estos caudales que tiene depositados, al parecer, en varios paraísos fiscales.

¿Puede ser dinero que saliera de Banca Catalana en su momento?

Esto exigiría una investigación judicial rigurosa y seria que, por ahora, no veo en el horizonte inmediato. Los miembros del consejo de administración de Banca Catalana -todos o la inmensa mayoría-salieron beneficiados porque antes de que se produjera su hundimiento, la quiebra, salvaguardaron perfectamente sus intereses, sus acciones y valores asociados a la actividad bancaria.

Esto, en perjuicio de los miles de accionistas que salieron totalmente perjudicados, y que, confundidos por el planteamiento falso de la quiebra que hizo Jordi Pujol, ni siquiera se atrevieron a personarse en la causa y reclamar lo que habían perdido. Cuando algunos fueron llamados a declarar, tampoco fueron porque estaban engañados y sugestionados ya que Banca Catalana se presentaba como un instrumento de la causa de Cataluña.

A la luz de la confesión actual de Jordi Pujol cuesta más de entender la negativa de la Audiencia a investigar la querella del caso Banca Catalana.

Siempre fue difícil de entender. Hay un dato que puede parecer anecdótico pero que no lo es. Cuando concluyó la investigación judicial y se inicia la fase oral, el juez instructor preparó toda la documentación del proceso -declaraciones, documentos bancarios de Inspección de Hacienda- y la puso a disposición de los magistrados para que la consultaran y se informaran adecuadamente de las razones por las que la Fiscalía pedía el procesamiento Jordi Pujol y la mayoría de consejeros de Banca Catalana. Muchos de los magistrados que debían pronunciarse ni siquiera fueron a la Audiencia para recoger las fotocopias preparadas para cada uno de ellos, con nombres y apellidos. Y lo tenían muy cerca porque trabajaban allí. Ya tenían predeterminado que votarían en contra y algunos de ellos, incluso, se jactaban, en determinados círculos. Tenían una toma de posesión previa a favor de Jordi Pujol.

Esto demuestra el nivel de connivencia política, ideológica, que había. También de cobardía de magistrados que concluyeron que no había motivo para procesar a Jordi Pujol. Sólo ocho magistrados, encabezados por Antonio Doñate y Margarita Robles pidieron su procesamiento.

La querella se presentó en un momento delicado de la consolidación democrática.

Estábamos en una situación clave en la historia de Cataluña, en la que se iniciaba el proceso autonómico. Pujol había sido elegido presidente de la Generalitat y se había convertido en el símbolo de una nueva etapa en Cataluña y aunque era evidente su responsabilidad penal en los delitos que le imputaban, el Tribunal, a conciencia, evitó que el proceso continuara, que fuera juzgado y eventualmente condenado -que habría sido lo justo- y a partir de ahí se creó un clima de impunidad.

Clima de impunidad que le fue perfecto para seguir operando en su política, social y económica de forma arbitraria y fuera del peligro de cualquier persecución judicial, que sabía que no existiría porque él controlaba perfectamente la parte del poder judicial que le interesaba.

Tendremos que confiar en que un día, algunos de estos magistrados expliquen en sus Memorias razones por el voto contra el procesamiento de Jordi Pujol que hasta ahora no han explicado?

No creo que se atrevan a contar nada que pueda constituir prevaricación, aunque haya prescrito. Aquella decisión perjudicó la imagen y la respuesta justa que un juez debía dar a una situación en la que había indicios muy claros de la responsabilidad de ese consejo de administración y de Jordi Pujol

Si el caso Banca Catalana se produjera hoy, ¿se resolvería igual?

No. Hoy no se resolvería igual. Han pasado muchos años. Han tardado mucho en llegar unos jueces, unos fiscales, unos tribunales capaces de afrontar la delincuencia empresarial, “de cuello blanco”. Ya no estamos en los años 1984-1986, los años del proceso de Banca Catalana. Estamos ante una situación diferente. Años después empezaron a caer mitos de las élites sociales y económicas, en su día. El primer símbolo de ello fue la caída de Mario Conde, condenado a 20 años de prisión.

¿Se pueden comparar las actuaciones de Jordi Pujol y Mario Conde?

 La situación de Pujol en Banca Catalana fue similar a la Mario Conde en Banesto. Había similitudes, no todas, pero algunas sí. Hoy hay abiertos un conjunto de procesos muy importantes contra todos los responsables de las cajas de ahorros que han hundido estas entidades a través de la emisión de productos fraudulentos y que, además de defraudar a los inversores y ahorradores, se han enriquecido.

Ya veremos cuál es el resultado de estos procesos en marcha, pero muchos dirigentes han declarado como imputados y algunos, como los responsables de Caixa Penedès, ya están condenados, cierto que a unas penas inferiores a las que habría, y el proceso está cerrado. Ha cambiado la perspectiva del enfoque de la delincuencia de “cuello blanco”, los poderosos, en el ámbito económico.

Hoy la respuesta judicial al caso Banca Catalana no sería la misma.

¿Cómo sería Cataluña hoy si el proceso judicial por el caso Banca Catalana hubiera apartado Jordi Pujol de la política?

Posiblemente, Cataluña estaría más centrada en ser un país no tan envuelto en banderas, mitos y futuros imaginarios, sino preocupado por tener más justicia, más igualdad, mejor reparto de la riqueza, mejor prestación de los servicios públicos universales de sanidad, educación, servicios sociales…

Sería un país diferente que habría acabado con la mitología que rodeó a Jordi Pujol durante 23 años y que luego continuó Mas, después del período corto del tripartito, que recogió las banderas de Pujol para llegar donde estamos ahora. No hay que olvidar que Mas fue consejero de Economía en el último gobierno de Jordi Pujol. Esto ha condicionado mucho la vida política de Cataluña.

Los gobiernos de Jordi Pujol han sufrido bastantes acusaciones de corrupción pero ha habido pocas sentencias firmes contra sus miembros.

Una quinta parte de los consejeros de Jordi Pujol han sido imputados por algún delito. La Fiscalía de Barcelona abrió diligencias de investigación de consejeros como Macià Alavedra y muchos otros. Hubo momentos en que se planteó al fiscal general del Estado la presentación de querellas contra consejeros de Jordi Pujol por delitos de “apropiación indebida”, “falsedad”, “malversación de dinero público”… Los fiscales generales del Estado, en esa etapa nombrados por el PSOE, me prohibieron que iniciara ninguna investigación y paralizaron siempre cualquier investigación que pudiera perjudicar a Convergencia Democrática y, particularmente a Jordi Pujol a través de sus consejeros.

Fue una etapa de una profunda y amplia corrupción en el seno de los gobiernos de Jordi Pujol, que representaba la continuidad de lo que había empezado en Banca Catalana. Sin embargo hubo un cierre absoluto de los respectivos fiscales generales, todos al servicio de Jordi Pujol. Ahora, cuando se plantea el tema de la relación Cataluña-España, hay que recordar que en aquellos momentos los gobiernos de Felipe González -también los del PP, pero menos- protegieron a Pujol y a los gobiernos de CiU de todas las actuaciones penales que les pudieran perjudicar. Me resulta indignante que ahora hablen de España como si fuera el gran enemigo cuando durante tantos años haciendo actuaciones ilícitas, fraudulentas y delictivas, han sido protegidos por ese Estado que ahora parece que detestan tanto.

¿Qué razón tenía el Gobierno de Felipe González para proteger a Jordi Pujol?

Entre otras razones porque en alguno de estos periodos, Jordi Pujol apoyó al Gobierno de Felipe González, cuando perdió la mayoría absoluta. Y también porque a partir de la querella de Banca Catalana y la negativa de la Audiencia Territorial de Barcelona a procesarlo, Pujol se convirtió en un personaje invulnerable ante la justicia. Había un pacto más expreso que tácito entre el Gobierno del PSOE y luego el del PP que Pujol era intocable.

Mucha gente dice que se le ha caído la venda pujolista de los ojos después de tantos años. ¿Teme que el proceso independentista se convierta en una venda similar?

Estoy convencido. No sé porque el pueblo de Cataluña debe estar empeñado en buscar un instrumento para taparse los ojos y no ver la realidad que le rodea. La realidad es que vivimos en una sociedad cada vez más desigual, con más pobres, más familias desamparadas, débiles económicamente y casi sin asistencia, con una crisis profunda de todas las instituciones y servicios públicos, como la educación y la sanidad.

Hace unos días visité los pacientes del hospital de Bellvitge que se negaban a ser trasladados de planta porque el departamento de Salud lo quería hacer para cerrar plantas. Había un clima de indignación profunda, de protesta porque lo entendían como una forma de aplastar a las clases sociales y reducir los recursos públicos. “Si perdemos eso lo perdemos todo”, me decían pacientes que hacía dos o tres meses que estaban ingresados en el hospital con enfermedades graves.

¿La causa independentista desdibuja estas luchas?

En una sociedad donde ocurre esto, hablar de mitos y banderas esteladas me parece un engaño más. Como el que planteó Jordi Pujol en 1984, cuando salió al balcón del Palau de la Generalitat y dijo que el gobierno central había hecho una jugada indigna y quería robar la honorabilidad de Cataluña. Hacía falta un nivel altísimo de cinismo porque era perfectamente consciente de que la crisis de Banca Catalana era el resultado de su pésima gestión y del abuso de poder económico que se usó para beneficiar a determinadas personas e iniciativas.

Creo que el dinero que vaciaron de Banca Catalana pudo ir a bolsillos particulares de los consejeros pero también a Convergència Democrática de Cataluña, que estaba empezando a funcionar. Cuando has vivido experiencias como la de Bellvitge, de las muchas que se pueden vivir hoy en Cataluña, es indignante que una parte de la sociedad no se dé cuenta de que estamos ante una de las realidades más injustas del Estado español. Esta situación se ha ido gestando a lo largo de muchos años pero la ha agravado el gobierno de Artur Mas al poner al frente del departamento de Salud a los dirigentes de la patronal privada de la Unión Catalana de Hospitales, con el consejero Boi Ruiz al frente.

¿La confesión de Jordi Pujol supondrá el fin o el principio del fin de Convergència Democrática?

No me atrevo a hacer pronósticos de ese tipo, porque no es mi especialidad. El dato objetivo es que tenemos una persona que ha confesado que tiene dinero oculto en paraísos fiscales, que ha defraudado a España y Cataluña y que ha presidido el gobierno de este país durante 23 años. Tenemos que concluir que ha habido un delincuente gobernando Cataluña durante 23 años.

¿Pujol, como fundador de CDC, deslegitima con su actuación el partido que hoy preside Artur Mas?

En los gobiernos de aquellos años mandaba el partido de Pujol, CDC. Resulta difícil creer que ninguno de los miembros de esos gobiernos, sobre todo los más vinculados al área económica, como Macià Alavedra o Lluís Prenafeta, no supieran nada del patrimonio oculto de Pujol en paraísos fiscales. Y me resulta difícil creer que el equipo dirigente de Convergència Democrática ignorara esta realidad.

CDC ha perdido la legitimidad democrática que le daban los votos porque ha defraudado a sus votantes y a los ciudadanos de Cataluña y ha utilizado el poder para rque muchos de sus consejeros se enriquecieran, incluido su presidente. Si hubiera pasado sólo un par de años, podríamos pensar que era un caso puntual, pero ha sido un plan predeterminado de quitar a Cataluña gran parte de sus bienes y servicios para llevar a las consecuencias que hemos llegado. No se puede estar 34 años ocultando un patrimonio en un paraíso fiscal sin que las personas más cercanas a Pujol y al partido estuvieran al tanto de lo que pasaba. Ha habido silencios calculados, complicidades y un plan premeditado para permitir que CDC fuera un instrumento de enriquecimiento de sus dirigentes y su presidente en particular.

Esto es inaceptable y deslegitima a CDC para dirigir cualquier proceso, no sólo el soberanista.

Al conocer la confesión de Jordi Pujol, qué sensación ha tenido? ¿Cómo se siente? ¿Resentido? ¿Justificado? ¿Frustrado? ¿Entristecido?

Es profundamente injusto que se utilice el poder político para confundir y defraudar a los ciudadanos. Eso sí que es una jugada indigna. La que han hecho Jordi Pujol y su partido a lo largo de tantos años, desde 1980 hasta ahora mismo. Una jugada indigna de políticos que han sacrificado los intereses de la sociedad catalana a sus intereses particulares. Una jugada indigna y antidemocrática que hace que CDC no merezca, a estas alturas, ninguna confianza. Y me sorprende que haya partidos de izquierda que, en estos momentos, estén pactando con CDC acuerdos relacionados con el proceso soberanista. Me produce una enorme tristeza, porque no es lo que correspondería a la izquierda catalana.

Fuente: eldiario.es/catalunya

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Jaume Satorra

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El hombre no posee el poder de crear vida. No posee tampoco, por consiguiente, el derecho a destruirla. (Mahatma Gandhi)

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