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Islandia conmemora este domingo la muerte del primer glaciar a causa del cambio climático

Los miembros de la Sociedad de Senderismo islandesa y ciudadanos comunes subirán la cima del antiguo glaciar Okjökull el domingo, donde depositarán una placa para llamar la atención sobre la crisis climática. “En los próximos 200 años se espera que todos nuestros principales glaciares hayan desaparecido. Este monumento prueba que sabemos qué está pasando y qué es necesario hacer. Solo tú sabrás si lo hicimos”, aparece en la placa. Aquí había un glaciar’: Islandia coloca una placa en el lugar de su primer glaciar desaparecido por la crisis climática

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En las imágenes, fotos aéreas del antiguo glaciar Okjökull correspondientes a 1990, 2003 y 2014, cuando se constató que ya no era un glaciar facilitadas por el geólogo islandés Oddur Sigurðsson, quien lo declaró oficialmente muerto. EFE

Un proyecto impulsado por científicos y ecologistas de Estados Unidos e Islandia conmemorará el domingo la muerte del primer glaciar de esta isla volcánica del Atlántico Norte a causa del cambio climático generado por la actividad humana.

Los promotores de la idea, miembros de la Sociedad de Senderismo islandesa y ciudadanos comunes subirán los algo más de 1.400 metros que llevan a la cima del antiguo glaciar Okjökull, donde depositarán una placa para llamar la atención sobre la amenaza climática.

“En los próximos 200 años se espera que todos nuestros principales glaciares hayan desaparecido. Este monumento prueba que sabemos qué está pasando y qué es necesario hacer. Solo tú sabrás si lo hicimos”, consta en el texto escrito en islandés e inglés por el ecologista y escritor Andri Snær Magnason.

El origen del proyecto se remonta a cinco años atrás, cuando el geólogo islandés Oddur Sigurðsson, lo declaró oficialmente muerto.

“Era algo que se veía venir desde hacía mucho tiempo. No tenía buena salud, estaba reduciéndose muy rápido. Quise subir a comprobarlo y constaté que estaba muy por debajo de los límites”, explica a Efe en conversación telefónica Oddur Sigurðsson.

La capa de hielo del glaciar tenía a principios del siglo XX una extensión de 15 kilómetros cuadrados y un grosor de 50 metros: en 2014, menos de un kilómetro cuadrado y 15 metros de grueso, lo que hizo que el geólogo la considerara “un paquete de hielo muerto”.

La desaparición del Okjökull también se trasladó a la lengua, y el antiguo glaciar ha pasado a ser considerado simplemente la montaña Ok, un nombre que permitió el juego de palabras con que se bautizó un documental (“Not ok”) estrenado el año pasado.

El documental es el resultado del empeño de dos antropólogos de la Universidad de Rice (Estados Unidos), Dominic Boyer y Cymene Howe, que contactaron con Oddur Sigurðsson, interesados por la historia del glaciar.

El siguiente paso fue organizar el memorial y el viaje del “no glaciar”, como ha sido bautizado el recorrido de mañana.

Un pequeño glaciar como símbolo de la crisis climática

“Que un pequeño glaciar de Islandia desaparezca no hace mucha diferencia, pero es una indicación de lo que está pasando en todo el mundo. Es algo que tendrá un impacto enorme en la mayoría de países y personas”, explica el geólogo. Suspensos en la lucha contra la crisis climática o el hambre: ningún país cumple los objetivos de la ONU contra la pobreza

Oddur Sigurðsson revela que, en realidad, en las últimas décadas han desaparecido varias decenas de glaciares en Islandia, aunque más pequeños que el Okjökull.

Y si se mantienen las previsiones de una subida de las temperaturas de dos grados por siglo, en doscientos años serán historia los más de 300 glaciares que existen en la isla.

“Es un dato alarmante. Islandia será muy diferente para las nuevas generaciones. Hay que recordar que su nombre significa tierra de hielo”, lamenta Oddur Sigurðsson.

eldiario.es/ Copenhague

Una carta del secretario de Franco acredita la artimaña del dictador para apropiarse de otro histórico inmueble en Galicia

El texto de la misiva sale a la luz y certifica el presunto montaje del general fascista y las administraciones de la época para simular una donación y ocultar la compra de un bien público en A Coruña. El documento, como en el caso del último encontrado sobre Meirás, se convierte en clave para la recuperación de la Casa Cornide, emblemático edificio coruñés. El documento clave para que el Estado pueda recuperar el Pazo de Meirás ha estado décadas en el centro de A Coruña

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Casa Cornide, en el casco viejo de A Coruña CC-BY-SA PRAZA PÚBLICA

José Manuel Sande, senador gallego por designación autonómica, anunció la pasada semana su intención de hacerla pública. Se refería a la carta que certificaría los amaños y artimañas llevados a cabo por la familia Franco para, como en el caso de Meirás, hacerse con la propiedad de un inmueble perteneciente al Estado, en este caso con la Casa Cornide de A Coruña, en el casco antiguo de la ciudad. La misiva, cuya existencia era ya conocida, nunca fue revelada y, como en el caso de los documentos hallados en la misma ciudad sobre el Pazo, puede convertirse ahora en el documento clave para facilitar la recuperación para el patrimonio público de este otro edificio expoliado por el dictador. Aquí sale a la luz.

La carta, a la que ha tenido acceso este diario, evidencia el supuesto fraude cometido en la compraventa de la Casa Cornide a través de una subasta amañada con el objetivo de satisfacer el “deseo” de Franco y de su mujer, Carmen Polo. Fue dirigida desde el Pazo de Meirás en agosto de 1962 por el secretario personal del dictador, Ricardo Catoira, al entonces subsecretario de Hacienda, Juan Sánchez-Cortés y Dávila. Nunca había sido hecha pública desde que fue hallada en el Archivo General de Palacio, procedente de la Casa Civil del Jefe del Estado. “Si el Pazo de Meirás ha sido epicentro del franquismo, en el futuro podría serlo de la memoria histórica”

Desvelada por los investigadores Carlos Babío y Manuel Pérez Lorenzo en su obra Meirás. Un pazo. Un caudillo. Un expolio, ahora se hace pública para constatar que la versión defendida por los herederos de Franco de que la propiedad de la Casa Cornide es legítima no es verdad. El argumento es que el dictador recibió el inmueble de su amigo y activo defensor Pedro Barrié de la Maza, que la había adquirido en una subasta pública organizada por el Ayuntamiento de A Coruña. Todo fue, presuntamente, un montaje.

Tengo el gusto de comunicarte que hoy por fin ha terminado el plazo para la subasta de la célebre casa que tanto deseaba Su Excelencia. Hoy también se reúne el pleno para adjudicarla a un particular y este venderla a la Señora. Así se lo hemos explicado a Su Excelencia por ser la mejor fórmula ya que de esta forma no se hace una adjudicación de bienes que fueron del Estado al propio Caudillo“. Así comienza la carta, en un párrafo que deja clara la estratagema: ocultar, como en la compraventa fraudulenta de Meirás, que la familia del dictador se hacía con la propiedad de un bien público y simular una donación que nunca existió.

La Casa Cornide, antigua propiedad del historiador, político e ilustrado José Cornide, había sido donada por esta familia al Ayuntamiento de A Coruña para acabar funcionando como escuela y ser propiedad del Ministerio de Educación. La administración local y el Estado permutaron propiedades para que la primera volviera a disfrutar de la propiedad del edificio, hasta que decidió sacarla la subasta pública tras un acuerdo de la corporación municipal que prohibía volver a venderlo en un plazo de diez años.

Barrié de la Maza, prohombre del franquismo, financiero de las tropas fascistas e impulsor de la compra del Pazo de Meirás, acudió a la subasta junto a otro militante ultraderechista, el falangista José Luis Amor Fernández. El banquero se impuso y obtuvo el inmueble tras pagar poco más de 300.000 pesetas. Fue el 2 de agosto de 1962, un día después de que Catoira enviase la carta en la que se explicaba la realidad del amaño.

Los señores están encantados porque han logrado el deseo de poder tener una casa en La Coruña para cuando tenga que desplazarse la Señora no haya necesidad de abrir el Pazo de Meirás, que tantas molestias origina por lo grande que es esta Residencia y el número de criados y servidores que se necesitan“, dice el secretario de Franco respecto a la estrategia preparada para cumplir con los deseos de Carmen Polo.

En la adjudicación se incluye una cláusula que libera a Barrié de aquella prohibición de vender la Casa Cornide ante la posibilidad de donársela a la “esposa de Su Excelencia el Jefe del Estado” y complacer así sus propósitos.

El Ayuntamiento pagó obras a los Franco

Así que mañana, Dios mediante, ya tendremos la escritura y empezaremos las obras de reforma interior“, dice Catoira en la carta. Otra frase de la que se pueden derivar más evidencias sobre el fraude y expolio cometidos por los Franco al vincularla con las conclusiones de un reciente informe realizado por la Real Academia Galega de Belas Artes.

En este documento, al que tuvo acceso este diario, se desvela el procedimiento de adquisición de la Casa Cornide por parte de los Franco, pero también cómo el Ayuntamiento de A Coruña, después de haber vendido ya el edificio en aquella subasta a Barrié de la Maza, pagó obras de rehabilitación cuando no tenía vinculación alguna con el inmueble. El informe de Belas Artes fue elaborado a petición del anterior gobierno local de A Coruña, de la Marea Atlántica, al iniciar las pesquisas sobre las posibilidades legales para recuperar la titularidad del inmueble.

En él, se destaca como el Ayuntamiento paga en mayo de 1963 casi 178.000 pesetas por los gastos efectuados en la reconstrucción de la Casa Cornide cuando “ya no era propiedad municipal”. Al año siguiente, tal y como revelan documentos del Archivo Histórico Municipal, el Ayuntamiento paga cerca de 1 millón de pesetas por más obras, según las certificaciones de obra “revisadas y firmadas por el arquitecto municipal”.

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Así masacró el franquismo en Andalucía: diez hitos históricos que nadie puede negar

Andalucía contabiliza al menos 45.566 asesinados que acabaron tirados en 708 fosas comunes. La comunidad andaluza sufrió la represión poliédrica franquista con 50.000 exiliados, unos 100.000 esclavos o el robo y saqueo a unos 60.000 derrotados. La región vivió el mayor crimen de guerra del franquismo, La Desbandá, el ataque a población civil por tierra, mar y aire con apoyo de Hitler y Mussolini. El castigo, diseñado por Queipo, fue ‘especial’ con las mujeres y los colectivos homosexuales, con el paradigma de Federico García Lorca. La Desbandá: las incógnitas sin resolver 82 años después de la masacre

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Andalucía suma al menos 45.566 víctimas del franquismo en 708 fosas comunes. | JUAN MIGUEL BAQUERO

Andalucía es la región más castigada por el franquismo. Las cifras: al menos 45.566 ejecutados por los golpistas y tirados en 708 fosas comunes, más de 50.000 refugiados, unos 100.000 trabajadores esclavos, más de 60.000 andaluces expoliados y que sufrieron depuración profesional…

Son datos comprobados, hitos históricos. Trabajos realizados desde las nueve universidades andaluzas confirman los números. Y desmienten a los negacionistas. O los archivos públicos, las bases de datos y las investigaciones de hispanistas como Paul Preston o Ian Gibson. Aquí están, en diez episodios históricos, las claves de la masacre franquista en Andalucía.

Genocidio fundacional del franquismo

Los rebeldes tienen una estrategia clara: la pedagogía del terror. Los fascistas, sabedores del fracaso del golpe de Estado, matan y saquean pueblo a pueblo. La aplicación de la violencia extrema copia las matanzas de las guerras coloniales en el norte de África.

Los “enemigos de España” quedan deshumanizados al estilo de “los moros” en las batallas del Rif. Y el exterminio del rival ideológico es clave por el efecto paralizante, que limita la capacidad de respuesta y frena la resistencia. Es La justicia de Queipo, como narra en su libro el historiador Francisco Espinosa Maestre.

Los discursos golpistas como pruebas

Emilio Mola: “Hay que sembrar el terror… Hay que dar la sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros. Nada de cobardías”.

Francisco Franco: “Salvaré a España del marxismo cueste lo que cueste”. Periodista: “¿Significa eso que tendrá que fusilar a media España?”. Franco: “He dicho a cualquier precio”.

Juan Yagüe, el Carnicero de Badajoz: “Por supuesto que los matamos. ¿Qué esperaba usted? ¿Qué iba a llevar 4.000 prisioneros rojos conmigo?”.

Las fuerzas republicanas no registran un plan similar. Las matanzas contra derechistas ocurren como episodios de violencia incontrolada y, en ocasiones, como respuesta contra ataques rebeldes. El Gobierno de España nunca promueve el asesinato sistemático de golpistas.

Un dato. La provincia andaluza que estuvo en manos republicanas hasta el final, Almería, fue con una diferencia sensible la que menos muertos registró: 367. Pero la memoria histórica del franquismo tira de fake news: “Todos mataron lo mismo”. La frase es uno de los lugares comunes del franquismo sociológico. Aseveraciones que sirven para construir falsas equidistancias.

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Trabajo arqueológico en la fosa de Monturque (Córdoba). | JUAN MIGUEL BAQUERO

El terror: las fosas comunes

Andalucía fue la región más castigada por el genocidio fundacional del franquismo. En 708 fosas comunes hay al menos 45.566 víctimas, según el Mapa de Fosas de la Junta de Andalucía. Con un ejemplo: el Padre de la Patria Andaluza, Blas Infante, sigue tirado en una fosa. La aplicación sistemática del terror queda certificada en cada excavación arqueológica, como han contado en los últimos años los anuarios Las huellas en la tierra y Que fuera mi tierra.

Los números atestiguan las matanzas golpistas. Y las cifras, comparadas, hablan por sí solas. La dictadura en Argentina sumó en torno a 30.000 muertos en total. Tres provincias andaluzas superan estos dígitos: Granada (11.388 víctimas estimadas), Huelva (10.199) y Sevilla (9.304). Chile acumuló en torno a 3.000 desaparecidos forzados. Málaga casi el doble (5.638), como Córdoba (5.059).

La mayoría de estos asesinatos fueron realizados contra población civil en lugares donde no hubo guerra. Personas que fueron detenidas y secuestradas de forma ilegal, en muchos casos torturadas, y al final ejecutadas sin juicio ni posibilidad de defensa.

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Derrotados por el fascismo, abocados al éxodo.

50.000 refugiados andaluces

En torno a 50.000 andaluces parten al exilio como derrotados en la guerra civil. Es una décima parte del número total en España. Huyen de la represión franquista. Y en muchos casos no regresan jamás.

Un libro, Los andaluces en el exilio del 39, radiografía este éxodo masivo. El texto, publicado por el Centro de Estudios Andaluces, está coordinado por el actual director general de Memoria Histórica del Gobierno, Fernando Martínez, con la participación de profesoras universitarias como Encarnación LemusInmaculada Cordero o Leandro Álvarez Rey, entre otros.

Las páginas del exilio republicano andaluz atesoran miles de historias anónimas. Más allá de Antonio Machado, Luis Cernuda o Juan Ramón Jiménez. De Diego Martínez Barrio, María Zambrano, Victoria Kent o Manuel Chaves Nogales.

El éxodo desde Andalucía afecta a campesinos, amas de casa, maestras, médicos, políticos, periodistas, sindicalistas… Refugiados con destinos dispares: desde Gibraltar a Argentina y México, de Francia a Rusia. O unos 1.500 andaluces que acaban internados en campos de concentración nazis.

En la odisea de los vencidos caben todos estos retratos sin nombre. También los niños de la guerra empujados a una huida que les lleva a tierras americanas en barcos como el Morelia o el Winnipeg. Y el exilio interior: el abandono, el olvido, el miedo y el silencio que afecta, sobre todo, a las mujeres marcadas como ‘rojas’. 

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Federico García Lorca.

La represión ‘especial’ contra mujeres y homosexuales

Federico García Lorca, asesinado por sus ideas. Por poeta. Y por homosexual. Recibió “dos tiros en el culo por maricón”, dijo uno de sus verdugos. Sus huesos siguen tirados en una cuneta. La Junta de Andalucía ha aprobado una nueva búsqueda de la fosa donde yace junto a un maestro republicano y dos banderilleros anarquistas, una intervención arqueológica que amenaza el anuncio de la extrema derecha de derogar la ley de Memoria Histórica.

Lorca es “el desaparecido más llorado del mundo”, cuenta Ian Gibson en una entrevista exclusiva para eldiario.es Andalucía. El hispanista ha trazado el rastro lorquiano en obras como El asesinato de García Lorca. La represión del franquismo contra los disidentes sexuales cruzó la dictadura de cabo a rabo. Es la memoria LGTBi bajo Franco. Como testigo están los muros de la cárcel de Huelva.

La violencia franquista tiene una versión ‘especial’ contra las mujeres. Un ejemplo: Carmen Luna fue una de las muchas abanderadas del naciente feminismo con el que los golpistas quisieron acabar. Luna fue ejecutada.

El paradigma de la represión está en las fosas, con casos como las niñas violadas y asesinadas en El Aguaucho. O los experimentos que el doctor Antonio Vallejo-Nájera aplicó contra presas republicanas en busca del “gen rojo”, en la cárcel de Málaga. Franco impuso un doble castigo a la mujer: de las bases emancipadoras republicanas, al sumisa y devotapatriarcal del fascismo. “Para la mujer hay un antes y un después de la II República”, asegura la profesora de Historia Contemporánea en la Universidad de Sevilla, Inmaculada Cordero.

Las matanzas del Virrey de Andalucía

El exgeneral Gonzalo Queipo de Llano asumió la dirección de los golpistas en el sur del país. Y fruto de la encarnizada labor rebelde queda una tierra sembrada de fosas comunes. La memoria oral de los pueblos andaluces está plagada de episodios de barbarie.

Queipo ordena y anuncia, incluso por radio, una orgía de ejecuciones y violaciones. Para el recuento de represaliados queda el exhaustivo trabajo, pueblo a pueblo, del investigador José María García Márquez, como Las víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla.

Cabe poca interpretación. Los discursos desde Radio Sevilla del autoproclamado Virrey de Andalucía dan fe del afán genocida: “Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”.

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Los buques de guerra Canarias y Cervera, junto a aviones, durante La Desbandá. | ARCHIVO RAFAEL MOLINA

El mayor crimen de guerra: La Desbandá

Es el mayor crimen de guerra del franquismo: La Desbandá. Desde el 7 de febrero de 1937 una auténtica desbandada humana suma más de 300.000 refugiados que huyen del avance fascista. Intentan evitar el terrorismo golpista. La única salida posible es el camino de Málaga a Almería. Desde entonces se conocerá como ‘la carretera de la muerte’.

La línea de costa va a ser una ratonera donde los rebeldes atacan a población civil por tierra, mar y aire. Para ejecutar el ataque indiscriminado, los franquistas cuentan con apoyo de la Alemania nazi de Adolf Hitler y de la Italia fascista de Benito Mussolini. Con este episodio arranca el libro El país de la desmemoria.

El drama humanitario ocurre antes de Guernica y multiplica las cifras de muertos de cualquier otro ataque similiar en la guerra civil española. Los refugiados encuentran en el camino ayuda de las Brigadas Internacionales y, entre ellos, del médico canadiense Norman Bethune.

Los aliados nazis y fascistas

Franco gana la guerra gracias a sus aliados Hitler y Mussolini. Sin su apoyo, el relato histórico pudo ser muy distinto. Y Andalucía es un banco de pruebas del músculo bélico de los nacientes nazismo y fascismo que van a provocar la Segunda Guerra Mundial. Lo cuenta Paul Preston en El holocausto español.

La Desbandá es un claro ejemplo. Los bombardeos masivos e indiscriminados tendrán réplica en numerosas poblaciones españolas, como la conocida Guernica o Xátiva y, más tarde, durante el conflicto bélico internacional.

Los golpistas saben que hay dos provincias clave. Sevilla, para facilitar la hegemonía aérea. Y Cádiz, por la conexión marítima que garantiza el desembarco de las tropas africanistas, formadas por legionarios y regulares mercenarios marroquíes que siembran el terror aplicando tácticas de violencia extrema.

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Refugiados republicanos. | NORMAN BETHUNE/LA HUELLA SOLIDARIA

Robo y saqueo a los vencidos

Unos 60.000 andaluces son esquilmados por los golpistas de Franco. El robo a los vencidos es una práctica habitual que afecta a 12 de cada mil personas en la región. Una cifra multiplicada a lomos de cada familia. A nivel nacional, la media baja a 9 de cada mil.

Investigadores de las nueve universidades andaluzas participan en un trabajo de cinco años sobre la represión económica durante la guerra civil y la dictadura. La amenaza económica también funciona como una eficaz medida disuasoria en un país azotado por el hambre y la exclusión. La Historia y la Memoria como necesidad “en el mundo de las noticias falsas”

La rutina saqueadora impuesta por los franquistas es un ajuste de cuentas contra quienes consideran “causantes de los males de la patria”. A “más culpables”, mayor “justificación” tiene el golpe de Estado.

Los fascistas roban al menudeo, desde un reloj a una máquina de coser, y a lo grande, con ejemplos del expolio en la fortuna corrupta del dictador y el gallego Pazo de Meirás de Franco con su réplica en el andaluz Cortijo de Gambogaz de Queipo. Quedan como exponentes los trabajos del periodista Mariano Sánchez Soler, como Los Franco S.A., o del historiador Ángel Viñas, caso de La otra cara del caudillo.

Depuración profesional

Los fascistas españoles ejercen una actividad represora poliédrica. De las matanzas fundacionales del franquismo a la tortura, el encarcelamiento, el robo de bienes o la depuración profesional. La represión “socioeconómica” queda registrada en los archivos de salas judiciales creadas al efecto por el régimen dictatorial. García Lorca y Blas Infante: los referentes del nuevo presidente de Andalucía que siguen enterrados en fosas comunes

Caso del Tribunal de Responsabilidades Políticas. Con la expulsión de sus trabajos, o a través de multas, el franquismo elabora un proceso de una “magnitud” extraordinaria que afecta “a todos los que militaron o tuvieron algún cargo de responsabilidad en alguno de los partidos o sindicatos que apoyaron al Frente Popular desde 1934”, explica el libro La represión franquista en Andalucía, coordinado por Francisco Cobo Romero junto a Miguel Ángel del Arco o Javier Rodrigo y editado por el Centro de Estudios Andaluces.

La inhabilitación para trabajar afecta a todo tipo de personas. Desde obreros industriales a braceros. De las maestras republicanas a periodistas, jueces o los científicos que recoge la web Generaciones de Plata.

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Esclavos del franquismo en la construcción del ‘canal de los presos’. | RMHSA (CGT)

Esclavos del franquismo

La explotación económica de los derrotados lleva a Franco al extremo de emplear, en toda España, a más de 400.000 presos políticos como trabajadores forzados. Solo en Andalucía hay 55 campos de concentración donde penan unos 100.000 esclavos del franquismo.

Decenas de empresas públicas y privadas –algunas cotizan en el IBEX 35– usan esta mano de obra gratuita gestionada a través del Patronato de Redención de Penas por el Trabajo.

El máximo exponente a nivel andaluz es el canal de los presos., como retrata el libro homónimo elaborado por investigadores como Gonzalo AcostaLola MartínezÁngel del Río y José Luis Gutiérrez Molina. Una faraónica obra de ingeniería hidráulica que aporta la infraestructura necesaria para regar 80.000 hectáreas de tierra, antes de secano. Los terratenientes de la zona son los grandes beneficiados. El propio Queipo utiliza esclavos en Gambogaz.

* Esta información está elaborada a partir de investigaciones de catedráticos y profesores de Historia Contemporánea como Encarnación Lemus (Universidad de Huelva), Inmaculada CorderoConcha Langa y Leandro Álvarez Rey (Universidad de Sevilla), Salvador Cruz Artacho (Universidad de Jaén), Encarnación Barranquero (Universidad de Málaga), Fernando Cobo Romero y Miguel Ángel del Arco Blanco (Universidad de Granada) y Fernando Martínez, catedrático de Historia de Contemporánea de la Universidad de Almería y director general de Memoria Histórica del Gobierno de España, entre otros.

También del trabajo de historiadores como Francisco Espinosa Maestre (con libros como La justicia de Queipo); los hispanistas Paul Preston (El holocausto español) e Ian Gibson (El asesinato de García Lorca) o José María García Márquez (Las víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla) y José Luis Gutiérrez Molina, Ángel del Río, Gonzalo Acosta Bono y Lola Martínez Macías (El canal de los presos).

Y con datos del Mapa de Fosas estatal y andaluz y el trabajo de los equipos arqueológicos de Andalucía. O de bases de datos como Todos (…) los nombresGeneraciones de Plata e Innovation and Human Rights, además del Centro de Estudios Andaluces y el Museo de la Autonomía de Andalucía, la revista Andalucía en la Historia y el archivo audiovisual Mujer y Memoria.

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Los barcos del exilio español: las rutas marítimas que los republicanos usaron para escapar de Franco

Un proyecto de la Asociación Hijos y Nietos del Exilio Republicano Español traza el perfil de uno de los mayores éxodos de la historia contemporánea. Hay registrados 268 barcos y 168 listas de pasajeros completas, desde 1937 a 1943 que suman decenas de miles de huidos.”No están todos”, dicen los responsables. La diáspora que huyó de la represión franquista utilizó no menos de tres vías marítimas que llegaban a puertos de África, América y Europa. LIBRO | El país de la desmemoria, del genocidio franquista al silencio interminable

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El buque inglés Stambrook.

Medio millón de españoles protagonizaron uno de los mayores éxodos de la historia contemporánea. Los refugiados que escaparon de la guerra civil conformaron una migración desesperada que, a menudo, encontró  el mar como única puerta de salida del país. La huida se hizo en muchas ocasiones a lomos de barcazas o a bordo de los grandes buques.

El proyecto Barcos del exilio republicano español ha recogido las experiencias de este éxodo para conformar un relato sobre la huida marítima de españoles. Una exposición y página web coordinada por la Asociación Hijos y Nietos del Exilio Republicano. El trabajo cuenta la vivencia de varias rutas que acaban en puertos de África, América y Europa. Y un apartado extra dedicado a los niños del exilio. “Nos salvaron de la guerra, pero nos perdieron para siempre”

“Hemos sumado 268 barcos desde el año 1937 a 1943 y 168 listas de pasajeros”, explica Sonia Subirats, del colectivo organizador. Aunque “no están todos los listados completos”, advierte, han logrado recopilar datos de, al menos, 15.928 exiliados solo entre Argentina, Chile, Colombia, México, República Dominicana y Venezuela.

La idea es conformar una herramienta “de divulgación y recuerdo”. Como “una web abierta” al aporte de descendientes e investigadores, “de documentos, imágenes y datos”. El proyecto, que ha sido presentado en el Museu Marítim de Barcelona, coincide además con los homenajes al 80 aniversario del Exilio Republicano.

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Refugiados españoles. | BARCOS DEL EXILIO REPUBLICANO ESPAÑOL (BERE)

La diáspora española

La diáspora española esparció por el mundo miles de historias anónimas. Vidas labradas lejos de la guerra y la dictadura. Pero también dejó como legado los nombres de colaboradores necesarios, caso del poeta Pablo Neruda o el presidente mexicano, Lázaro Cárdenas. O de navíos salvadores como el Stambrook o el Winnipeg.

Así lo cuenta‘Barcos del exilio republicano español. Un espacio digital que parte de las vías marítimas y las embarcaciones, de los puertos de salida y llegada, para explicar el éxodo en “tres tiempos”. Uno, “los niños y niñas amenazados por los frentes de combate entre 1936-37”. Dos, “la población en el norte peninsular en 1937”. Y tres, la huida “masiva de la población tras la derrota y rendición del ejército republicano”, desde 1939 a 1943.

América

En varios países del continente americano arribaron los barcos cargados de migrantes forzados por la guerra y la represión franquista.

En Chile atracó el Winnipeg cargado con 2.500 refugiados españoles. Son los primeros días de septiembre de 1939. La guerra terminó en abril, pero la represión sigue azotando con fuerza. Al puerto de Valparaíso llegaron otros buques como el Órbita, el Reina del Pacífico o el Santa Lucía.

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Rutas marítimas del exilio republicano hacia América desde 1939. | (BERE)

Otro puerto predilecto fue el de Veracruz (México). El barco Mexique navegó desde Burdeos (Francia) en julio del 39 con 2.200 exiliados. El Sinaia llegaba dos meses antes, desde las playas galas de Sète, con 1.800. Y el Orinoco, el Ipanema… y un buen puñado de buques que usan puertos como Coatzacoalcos y Tampico.

Buenos Aires, Argentina. Al abrigo de la dársena porteña aparecen barcos como el Alsina, que transporta 262 personas en siete travesías. O el Aurigny (171 viajes, 5 refugiados), el Belle Isle, Highland Monarch, Kerguelen, Mendoza… Zarpan de España. Y también, a veces, desde otros países.

Como en el año 42, con el Herna Gorthon, que sale de La Habana (Cuba) y el Río de la Plata, desde Casablanca (Marruecos). O en el 39, con el Groix desde Lisboa (Portugal) y el Massilia desde La Rochelle (Francia). De la misma tierra gala sale el Alexandrine Eudoxia hasta Barranquilla (Colombia). O el Normandie, desde El Havre, y el Margaret Johnson desde Amberes (Bélgica) hasta Puerto Colombia.

Hay barcos que repiten puertos, caso del Magallanes y el Marqués de Comillas que igual llegan a La Habana que a Nueva York (EEUU), donde también atracan el Normandie, Presidente Harding, Saturnia, Washington… El reguero de migrantes salpica a Santo Domingo y Puerto Plata (República Dominicana) o La Guaira en Venezuela.

Europa

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Rutas marítimas del exilio republicano hacia Francia en 1937. |(BERE)

Francia centra el capítuo europeo. A Marsella llegan el Galatea-Maine desde Gandía, el HMS Devonshire de Menorca, y el Marionga de Alicante. Por La Rochelle aparecen el Alice Marie, Cabo Corona, Habana y Luchana, entre otros.

O un listado de decenas de naves con salida en Asturias y País Vasco. Buques como únicas escapatorias de los asfixiados territorios norteños que buscan puertos como Burdeos, Nantes, Lorient, Bayona o Pauillac.

África

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Las tierras africana también representaron una vía de escape. Argelia ofrecía el muelle de Orán. Por ahí pasaron muchos buques atestados de republicanos. Como el Stambrook con 3.638 españoles que salieron el 28 de marzo de 1939 desde Alicante. El African Trade había depositado a 1.250 personas apenas diez días antes.

Al puerto de Mers El Kebir también llegaron refugiados. En la vecina Túnez lograron desembarcar unos 4.000 exiliados. El lugar elegido fue el embarcadero de Bizerta. Ahí atracaron numerosas naves. Caso de Almirante Antequera, Lepanto, Miguel de Cervantes o Libertad.

Los niños del exilio

El rastro de los menores de edad que dejaron España en el contexto de la guerra civil lleva a Rusia. Un puerto como el de Leningrado recibe barcos como el Sontay que parte desde Burdeos con 1.494 ‘niños de la guerra’ el 13 de junio del 37. El Kooperatsia sale de El Musel (Gijón) en septiembre del mismo año. Otros zarpan de Le Havre, como el Felix Dzerzhisky y el Mayra Ulianova.

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Rutas marítimas del exilio republicano (niños y niñas) en 1937. | (BERE)

Pero los buques enfilan Inglaterra también. El Habana toca el muelle de Southampton el 23 de mayo del 37. Dos días antes partía desde Bilbao con 3.889 niñas y niños a bordo. México recibe al Morelia, con cientos de menores. Argelia a 84 que llegan a Orán en El Mansour desde Port Vendrés.

A Estados Unidos llegaría un grupo a Baltimore, en el Nyasa y en el Serpa Pinto. Las dos embarcaciones enfilan el Atlántico en 1942 desde Casablanca. Dinamarca recibió más de un centenar de jóvenes españoles. Saldrán en 1937 en dos expediciones desde Dunkerque hasta Esbjerg.

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Los buques Winnipeg y Stambrook. | (BERE)

“Somos hijos de exiliados”

“Para nosotros que somos hijos de exiliados, ha sido muy importante hacer este reconocimiento”, dice Sonia Subirats sobre el proyecto Barcos del exilio republicano español. Y más haciendo coincidir la puesta en marcha del espacio digital con el 80º aniversario de la diáspora republicana.

“Ahora queda una web abierta para que la gente la vea, nos escriba, nos recuerde, para que sirva para otras investigaciones y para que podamos recibir más información”, dice la coordinadora de la Asociación Hijos y nietos del exilio republicano.

Para que las familias de las víctimas del franquismo, los descendientes de los exiliados, sigan aportando “fotografías”, relatos, historias. “No todas las listas están completas, pero hemos sumado 268 barcos desde el 37 al 43, y 168 listas de pasajeros”, subraya.

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La historia del médico republicano que llamó Lenin a su gato y acabó en una cárcel de Franco

Ángeles de la Torre publica Exiliado piel adentro: Historia de un médico republicano, una biografía novelada sobre su tío, José Antonio Bravo. El “tío Antonio” estuvo preso cuatro años y trabajó como médico rural en la Alpujarra de Granada, en pueblos que conservan la memoria del “silencio”. Así masacró el franquismo en Andalucía: diez hitos históricos que nadie puede negar

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Ángeles de la Torre Bravo, autora de ‘Exiliado piel adentro: Historia de un médico republicano’.

Es el problema de poner nombres a los gatos. De llamarles Lenin y Trotski, en concreto. Y de hacerlo cuando el fascismo está gestando una conspiración golpista. Porque esta es la anécdota que rompe la vida de Antonio Bravo. Una historia sobre la guerra civil española y la represión franquista que ha novelado en Exiliado piel adentro su sobrina nieta, Ángeles de la Torre Bravo.

“Al tío Antonio le metieron en la cárcel porque le puso a los gatos Lenin y Trotski, fíjate qué tonto fue”, contaban en casa. “Resumiendo una especie de mito de lo que había pasado”, relata la autora. Antonio acabó preso por sus ideas. Ángeles ha derrotado al “silencio interminable”. LIBRO | El país de la desmemoria, del genocidio franquista al silencio interminable

Y España, y Andalucía, necesitan “que se cuenten estas historias ocultas, que han estado menospreciadas. Es necesario”, subraya. “En este libro confluyen muchas formas por las que un grupo social es capaz de soportar la barbarie, pero la que destaca sobre todas es la del silencio”, explica De la Torre.

Exiliado piel adentro: Historia de un médico republicano (Aconcagua Libros, 2019) parte de la Alpujarra de Granada. En pueblos como Mecina Bombarón, por donde hizo vida el médico José Antonio Bravo Martínez. La obra está editada con la colaboración de los Ayuntamientos de Alpujarra de la Sierra y de Bérchules.

“La resistencia del hereje”

En las páginas toma cuerpo “la resistencia del hereje, del que tiene que seguir viviendo aún a costa de que nunca llegue el momento de respirar, de poder contar la verdad”, en palabras de Ángeles de la Torre Bravo, doctora en Bellas Artes y profesora de Educación Secundaria Obligatoria.

Por eso el título: Exiliado piel adentro. Una suerte de ostracismo heredado en cada casa. “Ocultar la verdad, no hablar de lo ocurrido”, expone la escritora, sirve como “excusa” para todo un país que impone “una carga que los de nuestra generación llevamos interiorizada”.

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Manuel Martín Correa, antropólogo, y Ángeles De la Torre.

Y esta misma rémora, dice, “nos impulsa a comprender, a desmenuzar los acontecimientos para poder saber quiénes somos y hacia dónde vamos”. Como ella ha hecho. Desbrozar esas conversaciones en voz baja, en la intimidad de la lumbre. Esas historias de mesa camilla que dibujaban al “tío Antonio” como aquel tipo que alzó la bandera bautizando felinos. “Qué tonto fue”, oía Ángeles, siendo niña.

“Yo necesitaba entender”, resume Ángeles. “Había hecho una entrevista a dos personas mayores del pueblo, que ya han muerto, y me contaron lo que ocurrió, cómo la República estuvo hasta el final”, narra. O cómo esta adhesión popular al Gobierno legítimo marcó la represión posterior del franquismo. Y contarlo, después, en forma de novela “para que llegue a más gente”, para cubrir los huecos que sugieren la documentación histórica, los archivos y los testimonios orales.

El médico rural, y rojo

El protagonista del libro es Antonio Bravo. Nació en 1900. Era psiquiatra, en los años 30 trabajaba en el Hospital de Miraflores de Sevilla. Hasta que estalló el golpe de Estado del 36. El tío Antonio trabajó hasta los 78 años de edad. “Con un sueldo estipulado como represaliado y porque no tenía otro medio de vida, no podía jubilarse, ni tener pensión o hacer otra cosa”, asegura su sobrina nieta.

Antonio cayó preso. “Me metí en los archivos militares y un día, investigando, me encontré a José María García Márquez que me contó una anécdota”. Un espía suizo se hizo pasar por quien canjearía presos entre la zona republicana y la rebelde. “Pero fue una trampa”. No llegaron a Portugal.

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Presentación en Sevilla del libro ‘Exiliado piel adentro: Historia de un médico republicano’.

“Vi todos los papeles, cómo contaban el proceso”, dice De la Torre. “Ni mi familia sabía esto”, cuenta. El tío Antonio estuvo cuatro años entre rejas. Otros cobraron peor suerte: “a muchos los asesinan”.

“Ya en el 40 se acogió a la ley franquista de redención de penas por el trabajo y cogió una plaza, trabajó en Mecina Bombarón, cobrando lo mínimo”. Antonio se convirtió en el médico rural de la zona. “Iba en burro”, por pueblos de nombres como Yátor, Golco o Válor.

“Se ganó a todo el mundo, lo querían”, resume Ángeles de la Torre. “Cuando presenté el libro en Mecina Bombarón, una mujer me dijo que le había salvado dos veces la vida”. Otra historia que quedó: “Si don Antonio Bravo dice que dios no existe, es que dios no existe, porque es el que más sabe del pueblo y si él lo dice es que es verdad”.

Siempre vigilado por las “fuerzas vivas”. Y a cada paso manteniendo firmes sus ideales. “Para muchos era la figura en el pueblo que le abría la visión de otro mundo”, según la autora. El “tío Antonio” mantiene “la esperanza en derrotar al fascismo”. “Siempre”, dice Ángeles.

Los lazos vitales del “tío Antonio”

Las vivencias de los personajes que aparecen en Exiliado piel adentro están “imbricadas con acontecimientos históricos que van desde la guerra de las Alpujarras, la expulsión de los moriscos y la repoblación, hasta la guerra de Cuba, la restauración monárquica, la proclamación de la Segunda República, el levantamiento militar franquista y sus 40 años de dictadura”.

Y los trayectos vitales familiares, con el acicate de la guerra y la dictadura, trazan lazos que cruzan océanos y desembarcan en Mendoza (Argentina) y La Paz (Bolivia). Por esos lares también transcurre la historia del “tío Antonio”, de aquel médico con ideas de izquierdas que acabó señalado, como contaba la leyenda íntima, por bautizar a un gato como Lenin y a otro felino como Trotski.

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EXCLUSIVA: El juez Yusty justifica su decisión de impedir la “peligrosa” exhumación de Franco con un informe de muertos en la construcción

“No quisiera el Magistrado firmante tener sobre su conciencia un accidente en este caso”, dice en las alegaciones en las que defiende su imparcialidad frente a la recusación que ha presentado el Gobierno contra él. En el escrito, el magistrado incide en que “no tenía más remedio que confiar en el informe de los arquitectos” que alertaban de peligros, obviando que ese informe fue encargado por la Fundación Franco. Contrario a la Ley de Memoria Histórica, fue el único juez que admitió un recurso de los casi veinte que presentaron nostálgicos del régimen en juzgados españoles. Ahora, el Tribunal Superior de Justicia decidirá si le aparta del caso o no. El Gobierno pide apartar al juez que paralizó la licencia de obra para exhumar a Franco por sus críticas a la Memoria

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El Valle de los Caídos, donde está enterrado el dictador Francisco Franco EFE

José Yusty Bastarreche, el magistrado que paralizó la licencia de obra que permitía  sacar el cadáver de Franco aduciendo peligros para los operarios, ha presentado alegaciones para defender su imparcialidad. El pasado 14 de marzo, el Gobierno presentó un recurso contra él al entender que no puede llevar el caso por sus opiniones contrarias a la Ley de Memoria Histórica, justamente la ley en la que se basa la operación para sacar al dictador de la basílica del Valle de los Caídos.

El magistrado comienza su escrito, a cuyo contenido ha tenido acceso eldiario.es, glosando el contenido de su artículo “Ante el proyecto de Ley de Memoria Histórica”, en el que se ha basado la Abogacía del Estado para pedir la recusación. Las declaraciones “son de hace 12 años, al parecer siguen siendo válidas para la recusación”, dice Yusty. Para luego volver a desplegar los argumentos antimemorialistas de aquel entonces: “La esencia del repetido artículo era que volver a abrir las heridas de la Guerra Civil, en la cual también fueron asesinados parientes míos (…) era un error y una muestra de revanchismo”. Luego sacar a relucir a Felipe González, citándole porque no cayó en ese “error” el “tan ilustre personaje del socialismo español”.

Tras esta autocita del artículo, Yusty saca pecho de que “no podía saber en aquel momento que 12 años después, Stanley G. Payne le iba a dar la razón”. Se refiere al escritor que justifica el golpe de estado de Franco y califica las leyes de memoria como “costumbre soviética”. En su artículo, el magistrado también señalaba no saber si la ley era “una gran maldad de Zapatero y el social-nacionalismo o es una maniobra de gran habilidad”.

Además, critica las publicaciones que han hecho sobre él medios de comunicación y que fueron aportadas en el escrito de recusación del Gobierno: “Presentándome como un nostálgico del Régimen de Franco” se pretende que “mis resoluciones son ya, por sí mismas, injustas”. También se mete a defender el ¡Viva España! con el que firmó el manifiesto Libres e Iguales impulsado por Cayetana Álvarez de Toledo, ya que “es una voz normal (…) que nadie ha declarado ilegal ni insconstitucional”.

Después de este repaso a sus ideas, el magistrado, en el punto sexto cambia de tercio y recalca que “en realidad todo lo anterior no viene al caso”, ya que su motivación para paralizar la exhumación no se basa en las medidas del Gobierno o su ideología sino en el “dictamen de los arquitectos (…) según el cual existía peligro para los bienes, pero sobre todo para las personas al mover una losa de 2.000 kilos”.

Lo que obvia Yusty Bastarreche es que ese informe es un encargo de la Fundación Franco a los arquitectos, no un informe independiente o de la administración, y que igual que se enterró al dictador sin que hubiera víctimas mortales, 40 años después se podría hacer la operación inversa con rodillos y palancas para desplazar la lápida, tal y como contempla el borrador de Patrimonio Nacional.

“Dada la falta de conocimientos acerca de la técnica de construcción del recusado, no tenía más remedio que confiar en el informe de los arquitectos”, que sostienen que “no se ha hecho un estudio serio y riguroso de la seguridad de toda la operación, lo que a juicio de este profano en la materia, puede constituir un peligro”.

Más tarde, Yusty Bastarreche cita literalmente el artículo 10 del Código Técnico de Edificación, referido a seguridad, y concluye: “Por lo tanto, la fundamentación del auto -fue el único juez que ha admitido un recurso de la veintena que presentaron nostálgicos del régimen franquista en sendos juzgados- no tiene nada que ver con las opiniones del Magistrado firmante, discutibles como todas, sino con una norma jurídica aprobada y vigente”, en referencia a esta ley de seguridad en la construcción.

El magistrado va más allá y sustenta esos peligros que acaba de citar aportando como argumento una noticia publicada en El Independiente y cuyo titular, transcrito por el juez dice: “Las bajas mortales en la construcción crecen casi un 10% con la recuperación del sector”. Es una noticia del 19 de septiembre del año pasado, de la que cita incluso la hora de publicación, “00.11” y en ella se basa para apuntalar la peligrosidad de la que ha hablado. Remata diciendo: “No quisiera el Magistrado firmante tener sobre su conciencia un accidente en este caso”.

Ahora, el magistrado enviará a la sala de lo contencioso administrativo del Tribunal Superior de Justicia su escrito junto a las alegaciones de las partes sobre su propia recusación. Será esa sala la que decidirá. En el caso de que Yusty fuera apartado, asumiría el caso el juzgado contencioso número 4, que preside Carlos Gómez y que, si decide no mantener la línea de Bastarreche, supondrá el desbloqueo de la exhumación, que aún tiene pendiente el pronunciamiento del Tribunal Supremo.

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Muerte y depuración: el plan del franquismo para los 80.000 campesinos extremeños que ocuparon tierras

El régimen impuso el terror contra los miles de jornaleros que en marzo de 1936 se habían lanzado a la ocupación de 3.000 fincas de terratenientes. Fueron el núcleo de la represión en la provincia de Badajoz, una de las más castigadas con al menos 11.000 víctimas, una cifra que sólo supera Sevilla. El final de la guerra civil hace 80 años supuso la vuelta a un sistema caciquil y medieval en el mundo agrario, el sustento del que dependía toda la región.

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Ocupaciones de tierras en Badajoz, marzo de 1936 ARMHEX

“Curtidos en el campo, del color de la tierra, rudos, veteranos (…) Solo a fuerza de labrar una y otra vez la yunta deja la tierra en condiciones de producir”.

Esta es la descripción que hacía el documental ‘Yunteros’, estrenado durante la II República, de los jornaleros extremeños. Escenifica el problema de los campesinos sin tierra. Labradores que trabajaban con yuntas rudimentarias mientras los beneficios iban a manos de grandes terratenientes. 

Hasta 80.000 jornaleros se levantaron la madrugada del 25 de marzo de 1936 para ocupar unas 3.000 fincas siguiendo el llamamiento de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra. Fue su respuesta a una estructura de la tierra desigual, contra un sistema arcaico de grandes latifundios que les sometía a una crisis de subsistencia desde hacía siglos.

El régimen franquista tenía un plan para ellos: muerte y depuración. Fueron el núcleo de la represión en la provincia de Badajoz. Acabaron en las cunetas junto con alcaldes, concejales, sindicalistas o militantes de partidos de izquierda.

El historiador Francisco Espinosa señala en sus investigaciones que el horror que se practicó en Extremadura “difícilmente tiene parangón”. La provincia pacense fue una de las más castigadas por la represión con más de 11.000 víctimas, una cifra que sólo supera Sevilla con 12.500. Mientras, las víctimas de la represión en la provincia cacereña fueron unas 2.000, según recoge el historiador J. Martín Bastos.

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El mapa muestra el avance rápido de la columna rebelde por la provincia de Badajoz en agosto de 1936ÁNGEL OLMEDO

Los jornaleros, víctimas de la represión

El régimen se ceba con todos aquellos que habían participado en las luchas sociales. Centra su mirada en quienes habían participado en la reforma agraria, habían recibido tierras o habían sido partícipes de las acciones reivindicativas como la del 25 de marzo de 1936.

Los golpistas de Franco entran en agosto de ese año en Extremadura, procedentes de Sevilla, y ejercen una violencia ejemplarizante contra los que habían osado cuestionar el poder de la oligarquía.

Hay que tener en cuenta las características de los sublevados que llegan a Badajoz, el ejército de África. Apenas encuentran resistencia y tenían armamento más moderno. Entran “a sangre y fuego”, arrasan pueblos y asesinan a todos los ‘enemigos’ del régimen que encuentran en su camino. Muchos son fusilados de manera inmediata, mientras que otros son encarcelados y pasan posteriormente por los consejos de guerra.

Las tropas franquistas avanzan a marchas forzadas a lo largo de la provincia porque querían enlazar con el ejército del norte de Mola, que ya controlaba Cáceres, para dirigirse desde allí a Madrid. Tras su ‘limpieza’ dejan en la retaguardia a falangistas y la Guardia Civil, que se encargan de las operaciones secundarias y cogen el testigo del horror.

 

¿Qué supuso el franquismo para el campesinado?

La llegada del régimen franquista marca el devenir de una Extremadura eminentemente rural, donde la agricultura y la ganadería son el sustento básico de sus gentes. La dictadura supone el regreso al antiguo régimen, un sistema medieval que corta de raíz la senda de liberación del campesinado.

El historiador Ángel Olmedo explica que Badajoz fue la provincia en la que más se avanzó en el proceso de reforma agraria. La dictadura la deroga e incauta las tierras repartidas. Se las devuelve a los terratenientes, los antiguos propietarios. La masa de jornaleros vuelve a ser contratada como antaño en la plaza del pueblo. Pierden la capacidad de negociación y trabajan en unas condiciones de semi esclavitud.

El historiador recogió años atrás el testimonio de Antonio José Pozo, que relata “la vuelta del mercado de esclavos” de los jornaleros en los pueblos extremeños para ser contratados casi como ganado en las plazas.

Hay que tener en cuenta en este contexto que durante los años de la República se obligó a los grandes propietarios a la contratación de los parados a través de un listado de inscritos en los ayuntamientos. En los años 30 se habían firmado también los primeros convenios colectivos del campo, lo que genera que las oligarquías que tradicionalmente habían ostentado el poder en los pueblos de Extremadura se pusieran en contra.

Con la dictadura franquista regresan también las viejas tácticas represivas contra los jornaleros que recogían leña, bellotas, espárragos o cualquier elemento que pudieran ayudar a su supervivencia ante la miseria en que vivían.

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Campamento dos refugiados de Badajoz próximo da fronteira, publicada a 11 de Agosto (Arquivo do Diário de Noticias) ARMHEX

Los pueblos de colonización 

El régimen rechaza el proceso de redistribución de la tierra y se conforma con crear algunos proyectos de pequeños propietarios campesinos adeptos al nuevo régimen. Se pone en marcha el asentamiento de colonos en pequeñas explotaciones de carácter familiar bajo el respaldo del Instituto Nacional de Colonización (INC), creado en 1939 a imagen del organismo italiano de la dictadura fascista italiana encargada de la “bonifica integrale”. “Se basaba en la reordenación de áreas no explotadas, y el término ‘colonización’ desplazó al de ‘reforma agraria’”, señala Ángel Olmedo. 

“El objetivo principal de la colonización y la creación de los pueblos de colonización era el mantenimiento de la propiedad privada, la modernización de la agricultura, mediante la puesta en regadío y otras mejoras técnicas, relegando el verdadero problema social que suponía las condiciones de vida de los jornaleros y pequeños arrendatarios”.

La creación de algunos pueblos de colonización servirá para lanzar campañas propagandísticas por parte de una dictadura franquista poco preocupada por la problemática de los campesinos, ocultando toda la labor anterior del gobierno de la II República y la represión que la dictadura efectuó sobre el campesinado.

Extremadura, una gran prisión

La consecuencia social de la llegada de la dictadura hace 80 años es el encarcelamiento de cientos de miles de personas, hasta 300.000 en todo el estado español. Acaban en cáceles y otros recintos habilitados a modo de prisión, como plazas de toros o cortijos en el caso de Extremadura.

Muchas de las personas republicanas y simpatizantes de la revolución social pasaron por juicios y consejos de guerra. Fueron condenadas a largas penas de prisión o fusiladas, mientras que otras murieron en las cárceles víctimas de las condiciones infrahumanas.

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Plaza de toros de Badajoz en los años 80. Uno de los escenarios de la matanza de Badajoz, hoy convertida en el palacio de congresos de la ciudad FOTO: FRANCISCO ESPINOSA

La plaza de toros de Badajoz es una de las primeras prisiones habilitadas, donde cientos de personas permanecieron a la espera de una posible muerte. Muchas de ellas fueron trasladadas al cementerio viejo de la capital pacense, cuyas tapias fueron testigos de los fusilamientos. Una mirada a ambos espacios implica un viaje a una matanza que copó las portadas de la prensa internacional de la mano de corresponsales que narraban una historia espeluznante con la entrada de las tropas de Yagüe al frente en agosto del 36.

El corresponsal portugués Mario Neves contó para el Diario de Lisboa escenas de horror, con asesinatos múltiples y calles teñidas de rojo. Con una columna de humo en permanente combustión. De este modo se deshicieron las tropas rebeldes de buena parte de las personas a las que sometieron.

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Las cifras oficiales hablan de 11.000 personas víctimas de la represión en la provincia de Badajoz, aunque es muy probable que fueran muchas más. Hay que entender que se trata de una cifra provisional, elaborada con los datos contrastados. El listado crece a medida que algún familiar recurre a investigadores y las asociaciones en busca de pistas de su ser querido.

En otras ocasiones las víctimas aparecen a través de las fuentes indirectas, en la documentación o los consejos de guerra”, a lo que se suma  las investigaciones de los historiadores.

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Estado actual de uno de los edificios de las colonias penitenciarias de Montijo ARMHEX

Extremadura, un gran campo de concentración

La región contó con al menos 17 de los 300 campos de concentración que se repartieron por todo el país, según las investigaciones del periodista Carlos Hernández.

El campo más numeroso fue el de Castuera, un ‘infierno’ de alambre y espinos por el que pasaron alrededor de 15.000 personas a lo largo de un año. La clasificación de los presos que llegaban, la represión sistemática y la reeducación bajo los valores del nacional-catolicismo resumen la esencia de este campo de concentración.

Una parte importante de los presos fueron utilizados además como ‘esclavos’ hasta 1970. Con ellos se puso a disposición del Estado franquista, y de las empresas privadas afines al régimen, mano de obra barata que se encargaba de construir obras públicas, líneas de trenes y otras infraestructuras.

En el caso extremeño destacan las colonias penitenciarias de Montijo, el eufemismo usado para ocultar al campo de concentración que mantuvo en tres municipios a 1.500 presos. Fueron obligados a construir parte del actual canal de Montijo y la presa que lleva el mismo nombre.

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Peana de una cruz del campo, campo de concentración de Castuera / Asociación para el Estudio y Recuperación del Patrimonio bélico reciente “Frente Extremeño”

Represión económica y depuración

De forma paralela comenzó un proceso de represión económica con multas, incautaciones de bienes y cuentas bancarias. La Ley de Responsabilidades Políticas (febrero 1939) imponía sanciones económicas a todos los condenados por tribunales militares que se aplicaban, incluso, tras la muerte de la persona condenada. Hubo personas fusiladas que no habían pasado por juicio, y también sufrieron la represión económica o incautación de bienes.

Hubo otros tipos de represión, como la aplicada contra los funcionarios y que podía implicar el encarcelamiento, traslado, o la pérdida del empleo. Ángel Olmedo apunta a una ‘justicia al revés’: aquellos que habían sido fieles al gobierno legítimo de la República son acusados de rebeldes. Se suman multas o extorsiones para sacar dinero, bajo las amenazas de poder ser detenido y fusilado.

En torno a las incautaciones y robos perpetrados indica a modo de ejemplo al caso de Melchor González Alonso, que era alcalde de Navaconcejo (Cáceres) y que fue capturado, encarcelado y sancionado con una multa de 10.000 pesetas. Se trata de un caso que investiga en la actualidad este investigador, que señala que le expropiaron dos fincas, y aún así se pasó los tres años de la guerra encarcelado en Plasencia.

Es un proceso que se repite, y que hace que los bienes acaben en manos del régimen y de los partidarios. Es el caso también del exalcalde de Mérida Eugenio García Domínguez, regidor y concejal durante la II República. Se trata de un empresario exitoso, que tenía varias propiedades, entre ellas una fábrica de chocolate y unos grandes almacenes, que le fueron expropiadas a la familia tras ser fusilado en 1937.

Por otro lado fue especialmente dura la depuración del profesorado por el empeño de la República en la formación cultural de la población. Los contenidos educativos fueron ajustados y supervisados por los nuevos cánones políticos, religiosos y culturales del nacionalcatolicismo. Se calcula que un cuarto del profesorado acabó perdiendo su empleo y muchas fueron mujeres.

Ellas sufrieron una doble represión: por su vinculación con los ideales progresistas y por el simple hecho de ser mujeres. Antes de ser asesinadas por el franquismo muchas de ellas fueron violentadas, forzadas y vejadas.

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El equipo de Gobierno del PP tapó en 2009 con un muro las tapias del cementerio viejo de Badajoz, donde se cometieron parte de los crimines de agosto de 1936 HTTP://ARMHEX.BLOGSPOT.COM.ES/

La herida abierta del postfranquismo

La memoria de miles de extremeños tirados en cunetas durmió durante cuatro décadas. Su voz dormida despertó con el final de la dictadura franquista, cuando se levantaron algunas fosas y comenzó a hablarse de la memoria de las víctimas. Aunque las incursiones se frenaron en seco con el golpe de estado de Tejero.

La Asociación por la recuperación de la memoria histórica en Extremadura Armhex fue pionera en la exhumación de decenas de personas represaliadas. Le ha acompañado un minucioso proceso de investigación histórica y la búsqueda de testimonios de familiares. También han interpuesto denuncias por la permanencia de restos franquistas en plazas y calles. 

“Si nos trasladamos a Extremadura, vemos cómo aún tenemos en la región a cientos de personas tiradas por las cunetas. Gente que necesita verdad, justicia y reparación”, señala Ángel Olmedo, que señala que en muchos pueblos perviven vestigios de la dictadura.

Alude además a una parte de la población que intenta ‘dulcificar’ la figura del dictador y su régimen. Gente que vivió ajena a parte de esos hechos, “que no los conocen, y que tienen una cierta comprensión de aquel régimen” al hablar de los pantanos y las obras hidráulicas que levantó, o de las carreteras, para justificarlos. “Y que se olvidan de la gran tragedia que supuso no sólo en pérdidas humanas, sino en atraso económico y de mentalidad”.

“Cuando estamos hablando de guerra civil y de dictadura franquista estamos hablando de personas que fueron asesinadas, perseguidas, encarceladas o humilladas durante décadas. Ha pasado demasiado tiempo sin que las víctimas de la dictadura hayan recibido el reconocimiento tras años de represión, el silencio o la indiferencia”.

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