L'esquella de la torratxa

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IZQUIERDA:
1640-1652, LA ‘GUERRA DELS SEGADORS’, CATALUNYA SE ALZA CONTRA LA MONARQUÍA HISPÁNICA LEVANTANDO UN CRISTO COMO SÍMBOLO DE SU LIBERACIÓN. FUENTE DE LA IMAGEN:  HTTP://COMMONS.WIKIMEDIA.ORG/WIKI/FILE:ELS_SEGADORS.JPG?USELANG=CA DERECHA:
1659, TRATADO DE LOS PIRINEOS ENTRE LAS CORONAS DE FRANCIA Y DE ESPAÑA. FUENTE DE LA IMAGEN:  HTTP://WWW.PYRENEESCATALANES.FREE.FR (CONSULTA 30 NOV. 2013).

1640, Catalunya se suma a la lucha contra los excesos de la monarquía hispánica. La opresión agita su pueblo y su gobierno, como lo hizo Portugal y la actual Holanda, que lograron independizarse.

La historia narra el inicio de la ‘Guerra dels Segadors’ en un jueves de Corpus, cuando el pueblo catalán alzó el Cristo de Sant Andreu de Palomar, en el llano barcelonés, como el impulso definitivo del hastío catalán que se sumó a las tensiones acumuladas durante décadas en sus instituciones por el mal gobierno del Monarca. Con una revuelta popular manifiesta que dejó Catalunya sin Virrey, Pau Claris, presidente de la Diputación (Generalitat) declaró la “República Libre Catalana” en 1641, bajo el protectorado del rey de Francia, Luis XIII, a quien se nombró conde de Barcelona.

Las causas de la ‘Guerra dels Segadors’ se deben enmarcar en el conjunto de luchas entre los Habsburgo y los Borbón franceses, que desde 1589 entraron al trono francés de la mano del rey de Navarra, casado con la hermana del rey francés saliente asesinado. Con la acumulación de poder y territorios fragmentados en los siglos XVI y XVII España se encontró a sí misma desbordada de una realidad a la que no podía atender. El resultado fue el debilitamiento del monarca y el hostigamiento de los territorios no castellanos tras una acelerada despoblación de Castilla y una intensa deforestación peninsular, la independencia de Portugal en 1640, la ‘Guerra dels Segadors’ en Catalunya también en 1640 y la aparición en el mapa europeo de las Diecisiete Provincias Unidas en 1648, la actual Holanda, con el fin de la Guerra de los ochenta años.

Los mandamientos del Rey, en el Principado de Catalunya, debían respetar los privilegios y leyes de sus históricas Constituciones, y en 1626 se convocaron las Cortes en Aragón, Valencia y Catalunya para reforzar la política militar de la monarquía, con resultados adversos. Los dos primeros, reinos, aceptaron la «Unión de Armas» acordando aportar importantes recursos al rey, pero en Catalunya no se pusieron de acuerdo. En 1632 el Rey volvió a Barcelona para intentar clausurar las Cortes, pero tampoco lo consiguió y ya en 1635 el conde duque de Olivares preparó un plan para convertir Catalunya en una plaza de armas de la Monarquía. Las consecuencias de tan ofensiva, obligando al reclutamiento de miles de soldados y al pago de los costes, junto con el bombardeo de las tropas de Felipe V a la ciudad catalana de Perpinyà en 1639, por negarse a abrirle las puertas, fueron el detonante de una larga historia todavía sin analizar debidamente.

1659, se firma el Tratado de los Pirineos. España y Francia pactan la división de Catalunya, tras décadas de guerra por el dominio en Europa, una pausa en un largo pulso que terminará con los Borbones en España.

Con el llamado Tratado de los Pirineos firmado entre España y Francia (1659), tras años de negociaciones y con el norte de Catalunya ocupada por los franceses, se delimitó la actual frontera hispano-francesa, y se dividió los destinos de la nación catalana a cambio de firmar la paz, donde Francia también obtenía Flandes y el Ducado de Luxemburgo. En las negociaciones Francia quería la Navarra hispánica, pero no pudo ser; el Rey de Francia lo era también de Navarra, de la ‘Baja Navarra’. Se pactó también el matrimonio entre la hija del rey hispano, María Teresa de Austria, y el rey de Francia, Luis XIV, y se sentaron de este modo las bases de los derechos de su nieto Felipe de Anjou sobre la Monarquía Española, la unión de dos monarquías unidas por la religión y su afán colonial históricamente enfrentadas.

El Tratado se ocultó a las Cortes catalanas hasta 1701, y de hecho hasta entrado el siglo XVIII no fue realmente efectivo al tratarse de unas décadas sumidas en un conflicto permanente.

El Tratado incluía preservar las instituciones catalanas y su gobierno, pero no se cumplió, al contrario, siguió con el acoso a Catalunya y al resto de frentes abiertos con los Habsburgo. En el año 1700 prohibió el uso de la lengua catalana en la región de Catalunya bajo su dominio, conocida como la Catalunya Nord.

CONTEXTO HISTÓRICO

Europa vivía sumida en una intensa guerra política y religiosa -catolicismo contra ‘protestantismo’- en gran medida protagonizada por distintos frentes abiertos entre las monarquías Habsburgo y el Borbón francés. La lucha terminó con el Tratado de Westfalia en 1648, y fue el inicio de la actual concepción de Estados-Nación europea. Aparecieron en el mapa las Diecisiete Provincias Unidas (actual Holanda) y Suiza; Catalunya no lo consiguió. Ya se había iniciado el camino de las fusiones de las Coronas de Aragón y Castilla, y este episodio precipitó los hechos hacia la actual España castellanizada y uniformizada.

En el seno del Sacro Imperio Romano Germánico las disputas entre su complejo equilibro de ciudades, regiones, lenguas, culturas e intereses comerciales se añadió el conflicto religioso. La llamada Guerra de los Treinta Años (1618-1648) acabaría por fragmentar el Imperio, presionado por Suecia y Francia, dando lugar a una confederación de estados que la historiografía común relata como el inicio de la moderna concepción de Estados-Nación de Europa.

La Paz de Westfalia, donde se desautorizó gran parte del poder del emperador, simboliza este hito.

APRECIACIÓN HISTÓRICA:

Lo más significativo de estas reflexiones es mostrar que mientras en Europa se concibe la desautorización del emperador, ante sus estados, como el inicio de un nuevo orden europeo marcado por una confederación de múltiples estados en su seno central, las monarquías coloniales, de Inglaterra, Francia y España, tendían a todo lo contrario, a aglutinar sus territorios bajo su autoridad. Pero con una marcada diferencia, ya que en Inglaterra la Realeza labró su autoridad bajo un Parlamento plural y participativo que la mantuvo en contacto con su pueblo.

A través de esta secuencia de imágenes narradas, ya en este momento se puede comprender porque hasta mediados del siglo XVII la Corona de Aragón y Catalunya fueron partes esenciales e integrantes de la dignidad de España para ser, desde entonces, unas realidades marginadas, estigmatizadas, menospreciadas y vulneradas por la historiografía española.

Desde entonces España y Francia se han encargado de dignificar sus disputas y de distorsionar la memoria de Catalunya, y de la Corona de Aragón, empobreciendo su potencial y confundiendo su propia identidad.

1697, la Francia borbónica, de la mano del ‘Rey Sol’, Luis XIV, agrede Catalunya y Barcelona, mientras media Europa se alía para frenar sus ambiciones.

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“SITIO DE BARCELONA DE 1697″POR PARTE DE LAS TROPAS BORBÓNICAS FRANCESAS DE LUIS XIV. CUADRO DE F. CÀNOVES, LIBRO ‘DE PASSANTIES’, DE 1699. LOCALIZACIÓN DEL CUADRO: AHC ARXIU HISTÒRIC DE LA CIUTAT, BARCELONA. FUENTE DE LA IMAGEN: ARTÍCULO “EL PACTISME CATALÀ DESPRÉS DE LA GUERRA DELS SEGADORS”, DE EVA SERRA I PUIG, DE LA ENCICLOPEDIA HISTÒRIA, POLÍTICA, SOCIETAT I CULTURA DELS PAÏSOS CATALANS, DE L’ENCICLOPÈDIA CATALANA, 1997, BARCELONA, PG. 389 VOL. 4.

Entre 1659 y 1697 hubo una guerra permanente en Catalunya por el avance francés. Entre 1673 y 1678 se producen continuos ataques a Figueres y al Empordà, el 1678 a Puigcerdà, el 1689 en Vic, el 1691 a la Seu d’Urgell, el 1694 a Girona, Palamós y Hostalric, hasta sitiar Barcelona el 1697. Las guerras provocaron grandes desajustes y conflictos, con numerosas revueltas populares en todo el Principado.

CONTEXTO HISTÓRICO:

El Reino de Francia se enfrentó a la Liga de Habsburgo, formada en 1689 por el Imperio Austríaco, Inglaterra, las Provincias Unidas de los Países Bajos (Holanda), España, Saboya y la Santa Sede en plena lucha por el control colonial y de Europa. Con la Corte Real en Madrid y una corona dispersa por media Europa y medio mundo las tropas de Luis XIV entraron por Catalunya hasta llegar a Barcelona, con un sangriento sitio con miles de bajas por ambos frentes, donde las ciudades costeras catalanas y valencianas fueron bombardeadas.

El duque de Vendôme llegó a jurar las Constituciones Catalanas en nombre del Rey, proclamando de nuevo al Rey de Francia como conde de Barcelona. Ahora bien, con el Tratado de Rijswijk, en 1697, se ponía fin a la lucha abierta de Europa ante el Borbón francés, que retiraba sus tropas y se reconocía de nuevo la nación catalana y los estados de la Corona de Aragón, estableciendo un nuevo reparto de posesiones. España recuperaba Luxemburgo y Catalunya, el Sacro Imperio Romano Germánico recuperaba Friburgo y Breisach, mientras que España entregaba la parte occidental de la isla de Santo Domingo a Francia (posterior Haití) e Inglaterra le devolvía a su vez Nueva Escocia, al este del actual Canadá; Estrasburgo se mantendría en Francia. Otra de las consecuencias del tratado de paz fue la posibilidad de Francia de acceder al trono de España tras la muerte de Carlos II, como así fue.

El triunfo Borbónico sobre España era casi un hecho consumado, y la previsible respuesta del resto de monarquías de Europa era una cuestión de tiempo.

APRECIACIÓN HISTÓRICA

Tras la muerte de Carlos II de España el nieto de Luis XIV, Felipe de Borbón, sería coronado Rey de España con las lógicas reticencias de los catalanes; otro Borbón juró de nuevo las Constituciones en Barcelona (Cortes de 1701-1702) y se iniciaba así una nueva guerra europea donde Catalunya y la Corona de Aragón defenderían la Monarquía Habsburgo de España, sus Fueros (Aragón y Valencia) y sus Constituciones (Catalunya) frente los Borbones.

1704 y 1706, dos compilaciones de las Constituciones catalanas firmadas por dos reyes en guerra. Catalunya se defiende ante el acoso Borbón francés e hispánico y opta por legitimar al pretendiente austríaco, con quien sí confía su lealtad y una gran alianza europea.

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IZQUIERDA:
1704, COMPILACIÓN DE LAS ‘CONSTITUTIONS Y ALTRES DRETS DE CATHALUNYA’, EN VIRTUD DE LAS CORTES DE BARCELONA DE 1701, FIRMADAS POR EL REY FELIPE V Y ESCRITAS EN CATALÁN.
DERECHA:
1706, COMPILACIÓN DE LAS ‘CONSTITUCIONES, CAPÍTULOS Y ACTOS DE LA CORTE’, EN VIRTUD DE LAS CORTES DE BARCELONA DE 1705, FIRMADAS POR EL REY CARLOS III Y ESCRITAS EN CATALÁN

El «pactismo» es la palabra que definía el sistema institucional y jurídico catalán en el que la ley emanada de las Cortes se pactaba con el rey, ley que estaba por encima del poder real y de sus funcionarios, establecida en los principios constitucionales nacidos de las Cortes de 1283, la Constitución de la Observancia de 1480 y la Constitución Poco Valdría de Monzón de 1533 (texto de Pep Cruanyes).

En 1701 se creó el «Tribunal de Contrafaccions», en línea de la Constitución de la Observancia, que establecía el sometimiento del rey a la observancia y cumplimiento de las Constituciones Catalanas. Estaba formado de manera paritaria entre los representantes del rey y los de la Conferencia de los Tres Comunes, una nueva entidad que reunía a los representantes del Consell de Cent, la Diputación del General y el Brazo Militar, representantes a su vez de la nobleza catalana, y se creó en 1701 tras la muerte de Carlos II de Habsburgo (1700) y las luchas entre españoles, ingleses y franceses, que competían por las colonias del mundo. Fue, en cierto modo, el primer Tribunal Constitucional de Europa. En 1704 se terminó la compilación del texto constitucional catalán. Pero no serían éstas las últimas constituciones catalanas.

Se celebraron unas nuevas Cortes en Barcelona, en 1705. El archiduque Carlos de Austria firmó las Constituciones de Catalunya y se proclamó Rey con el nombre de Carlos III de Habsburgo. En estas Cortes no se hizo caso del Tratado de los Pirineos, que cedía parte de Catalunya a Francia desde 1659. Delimitaron Catalunya al Norte por Salses y a poniente por el Cinca. Catalunya apostaba por otro modo de gobernar, al estilo de Inglaterra, Holanda y Austria, donde la Iglesia tenía menos autoridad, y donde la diplomacia, la ciencia y el comercio se erigían como motores del progreso.

CONTEXTO HISTÓRICO:

Tras la larga lucha europea que mantuvo todas las monarquías en guerra durante el siglo XVII, en el año 1701 se crea la ‘Gran Alianza de La Haya’, y estalla -diplomáticamente- la Guerra de Sucesión Española. El Imperio Austríaco, Inglaterra, Holanda, Portugal y Saboya se alían contra los Borbones para imponer el candidato austríaco, el archiduque Carlos de Austria.

Inglaterra lidera la guerra contra su eterno enemigo, Francia, que ahora imponía su dinastía en la Corona Española. Tras un intento fallido iniciado desde Portugal los hilos del poder y de la lucha de ideales llevaron a los ingleses a plantear a Catalunya un alzamiento contra los Borbones y a favor del archiduque Carlos de Austria. Convencer a los catalanes fue la clave para adentrarse en esta lucha junto a aragoneses y valencianos. Las tropas navales inglesas desembarcaron en Barcelona y la reina Ana de Inglaterra prometió defender y garantizar las Libertades y Privilegios de los catalanes en el pacto de Génova de 1705.

De este modo, en 1705, el Principado de Catalunya, y la Corona de Aragón, declaran la guerra a los Borbones apoyados por media Europa. En 1706 Carlos fue proclamado rey en Zaragoza.

UNA CITA:

“No será necesario en este tratado profundizar la historia para descubrir por qué medios el pueblo de Catalunya obtuvo sus privilegios originalmente. Solo conviene constatar que el Principado de Catalunya, desde su subyugación a la corona de España, cuando se convirtió en una parte de ese dominio, siempre ha estado gobernada por leyes propias, independientes de cualquier otro reino. Hasta ahora, sus privilegios han sido siempre conservados íntegramente y la más mínima aparente violación ha servido a menudo como motivo para que el pueblo se alzase en armas y solicitase ayuda del extranjero en su defensa.” 

1713-1714, Catalunya, Mallorca y la Corona de Aragón peninsular que todavía resiste no aceptan los tratados de Utrecht y siguen la guerra contra los borbones.

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ARRIBA:
1713-1714 “BARCINO MAGNA PARENS”, DE J. VAN GHELEN (VIENNAE) 1716, BIBLIOTHÈQUE NATIONALE DE FRANCE. FUENTE DE LA IMAGEN:  HTTP://VISUALISEUR.BNF.FR/CADRESFENETRE?O=IFN-8443952&M=IMAGESEULE (CONSULTA 30 NOV. 2013).
ABAJO:
PANORÁMICA DE LA PLAZA DEL FOSSAR DE LES MORERES, JUNTO LA CATEDRAL DE SANTA MARIA DEL MAR, EN BARCELONA. AUTOR DE LA FOTOGRAFÍA: ANDREU MARFULL, 2013.

La imagen superior muestra los constantes bombardeos en el sitio de Barcelona de 1713-1714 por parte de más de 40.000 soldados borbónicos, 20.000 de Felipe V de España y 20.000 de Luis XIV de Francia, ante el ejército catalán, una vez firmado el Tratado de Utrecht y habiendo abandonado Barcelona el emperador Carlos de Austria. Dos años de guerra entre los catalanes y los borbones, con 6.800 bajas catalanas y 14.200 bajas de los reyes Borbón, que finalizó el 11 de septiembre de 1714.

La imagen inferior muestra una panorámica del actual ‘Fossar de les Moreres’, situado frente la Catedral de Santa María del Mar de Barcelona. En el “Fossar de les Moreres”, plaza situada en el foso de los muertos y fusilados por el sitio de Barcelona por parte de los soldados borbónicos, hace ya tres siglos, un monumento mantiene una llama encendida permanente en recuerdo del honor de sus combatientes. A sus pies figura un muro con la siguiente inscripción:

AL FOSSAR DE LES MORERES NO S’HI ENTERRA CAP TRAÏDOR, FINS PERDENT NOSTRES BANDERES, SERÀ L’URNA DE L’HONOR. ALS MÀRTIRS DE 1714.

CONTEXTO HISTÓRICO

La guerra se inició con una alianza internacional entre el Imperio Austríaco, Inglaterra, Holanda, Portugal y Saboya contra las pretensiones de los borbones, y finalmente se aliaron con Catalunya (Pacto de Génova, 1705) y con la Corona de Aragón para imponer el candidato austríaco, el archiduque Carlos de Austria, a la Corona de España. Sin embargo el coste de la guerra y la estrategia diplomática dictó el Tratado de Utrecht y el fin del conflicto internacional, y Catalunya y Mallorca quedaban solas ante los Borbón (Valencia y Aragón ya habían sido sometidos, casi del todo). Decidieron continuar la guerra por su cuenta, por defender sus Privilegios y Libertades que sabían que Luis XIV y Felipe V no respetarían. Barcelona resistió con la ayuda exterior de los mallorquines y el suministro de alimentos proveniente de Nápoles y Argelia. Tras la guerra se destruyó un 20% de la Ciudad Condal (Barcelona) para construir una ciudadela militar y durante más de un siglo no se le permitió crecer más allá de sus murallas (hasta 1853).

APRECIACIÓN HISTÓRICA: LA ‘DIADA NACIONAL DE CATALUNYA’ Y LA DEFENSA DEL HONOR DEL PUEBLO CATALÁN

La memoria cultural catalana arrastra demasiados fracasos para contener los anhelos del ‘unionismo español’ de control político, económico, cultural e institucional centralizado en Madrid. La ‘Diada Nacional de Catalunya’ conmemora cada 11 de septiembre la dignidad de los defensores de la nación catalana, de sus Constituciones, sus Instituciones y su Honor, la dignidad de su sociedad y su propia narración histórica.

UNA CITA

“La paz que se ha concluido entre todos los aliados y Francia, excluidos el emperador y el Imperio, ha privado este monarca de su dominio de España, y deja el pueblo catalán desamparado e indefenso [Tratado de Geertrujdenberg]. Las tropas que constituían su esperanza y soporte han sido retiradas, y los catalanes se encuentran abandonados a la merced de un monarca que se siente injuriado; se los fuerza a aceptar una amnistía para sus vidas y una dependencia de la voluntad de un príncipe que haría bien precaria la conservación de sus posesiones, libertades y privilegios.

Estas condiciones son vistas de forma tan desventajosa por los catalanes que, encendidos de resentimiento, recurren a las armas en defensa de su rey y de sus privilegios. Aceptar una amnistía sería como confesarse culpables de un delito, y los calificaría de rebeldes.

Esto no lo podían consentir nunca; la causa a que se habían adherido la creen legítima y justa; no se alzaron en armas como un acto de rebeldía, sino que lucharon en defensa de su rey; su rey, que los aliados, después, habían reconocido como tal y ahora lo han abandonado, dejando el pueblo catalán a la merced de aquel príncipe que antes tildaban de usurpador. (…)

Si los catalanes son rebeldes, nosotros somos las personas menos indicadas para nombrarlos así, ya que el hecho que este pueblo rechazase su obediencia al rey Felipe -pese a que ésta les fue impuesta por la fuerza- se debió principalmente a la persuasión que ejercimos nosotros sobre ellos porque la rechazasen. Las razones de estado que ahora nos obligan a abandonar los catalanes, no intentaré evaluarlas aquí; asimismo, las lamentables circunstancias en que se encuentra enredado este desdichado pueblo -en gran parte por culpa nuestra. suscitarían la compasión del más insensible de los corazones que no fuese carente de humanidad.

Ahora se encuentran asediados por todos los lados, amenazados de destrucción total, y parecen estar a punto de ser sacrificados al resentimiento de un príncipe enfurecido, sin esperanza salvo sus plegarias, y sin expectativas de ayuda, salvo del Cielo; tienen todas las vías obstruidas, y el emperador tiene demasiados cometidos en otros lugares para poderles prestar auxilio. Además, su antigua entrada desde Francia les ha sido completamente cortada. Por desgracia, los intereses de España y de Francia ya no van por caminos distintos; el rey francés, en lugar de favorecer los catalanes, como en guerras anteriores, se ha convertido en una barrera que les niega el acceso a todo tipo de socorro, y está dispuesto a unirse con el rey Felipe para obligarlos a someterse a un dominio tan arbitrario como el de Francia. Sospechan que Gran Bretaña ha renunciado a ayudarles, y no pueden esperar soporte de los holandeses, ya que aquel pueblo está envuelto en sus propios conflictos con España, y la signatura de la paz se va demorando a causa de un pretexto muy insignificante. De manera que, como ya he dicho antes, esta pobre gente, por lo visto, no tiene ninguna esperanza de socorro de ninguna potencia europea.

Pese a todo ello, parece que el coraje no les falla; confían en la justicia de su causa y piden ayuda al Cielo. Han alzado sus espadas y no las envainaran hasta que sus privilegios estés asegurados, dispuestos a morir defendiéndolos. Por temeraria que parezca esta resolución, se tiene que admitir que es magnífica y heroica. Qué importancia tiene la vida cuando no hay libertad? Sus antepasados les legaron enteros sus privilegios desde hace siglos. Es que ahora deben renunciar a ellos deshonorablemente, y deben dejar detrás de ellos una raza de esclavos? No, prefieren morir todos; o la muerte o la libertad, eso es su decidida elección.” 

1714, Londres se avergüenza de haber abandonado la nación catalana ante los borbones, pero la Reina británica pacta con Felipe V y Luis XIV obtener el control de rutas comerciales y numerosas tierras, que pasan a manos británicas, entre ellas Gibraltar.

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IZQUIERDA:
‘THE DEPLORABLE HISTORY OF CATALANS’, PUBLICADO EN LONDRES EN 1714. FUENTE DE LA IMAGEN:  HTTP://QSPACE.LIBRARY.QUEENSU.CA/BITSTREAM/1974/2508/1/DEPLORABLEHISTOR00LONDUOFT.PDF (CONSULTA 30 NOV. 2013).
DERECHA:
‘THE CASE OF THE CATALANS CONSIDERD.’, PUBLICADO EN LONDRES EN 1714. FUENTE DE LA IMAGEN: HTTP://COMMONS.WIKIMEDIA.ORG/WIKI/FILE:CASE-CATALANS-1714.JPG

Estos dos libros denuncian el abandono de la Reina Ana de Inglaterra a la nación catalana por el Tratado de Utrecht, y no contiene las pragmáticas aportaciones que más adelante impulsaron a los mismos historiadores ingleses a relativizar su responsabilidad ante estos hechos. Esta formidable joya de la descripción de los hechos que acompañaron a las relaciones entre Inglaterra y Catalunya a principios del siglo XVIII, hasta la capitulación de los catalanes ante las tropas borbónicas, francesas y castellanas, expone de forma impecable un relato periodístico escrupulosamente documentado.

En el libro titulado ‘The deplorable history of de Catalans’ se expone como los hilos del poder y de la lucha de ideales llevaron a los ingleses a plantear a Catalunya un alzamiento contra los Borbones a favor de los que ellos, holandeses, portugueses, la casa de Saboya y la casa de Austria consideraban el legítimo heredero de la corona de España, el archiduque Carlos de Austria. Convencer a los catalanes fue la clave para adentrarse en esta lucha junto a aragoneses y valencianos. Ambos libros expresan el valor y la firmeza de los catalanes en defender las Libertades y Privilegios alcanzados desde tiempos inmemoriales, y repudian la actitud de la corona inglesa, después británica, al no poder y no saber garantizar los valores de los catalanes, los mismos valores que dignificaban el pueblo inglés, el cual desde entonces consideraban que dejaría de ser un pueblo digno de confianza. La reina Ana de Inglaterra exaltó Carlos de Austria y el Principado de Catalunya en su lucha por la defensa de un orden europeo más libre y equilibrado, y cuando vio los costes materiales y humanos que supuso, tras la derrota de Almansa ante las tropas borbónicas, y tras la muerte inesperada del emperador Romano Germánico José -que supuso la coronación de este imperio a su hermano Carlos- cambió de opinión traicionando los catalanes.

Del conjunto de documentos transcritos resalta la respuesta dirigida al rey y emperador Carlos de los representantes del Principado de Catalunya, el Consejo de Ciento, la Diputación y el Brazo Militar, conocidos como los Brazos de Catalunya, ante su decisión de garantizar y atender la evolución del proceso de paz iniciado en los congresos de Utrecht abandonando Barcelona. Dignificaron la decisión, pero no renunciaron a defender sus Derechos y Privilegios ante la desigual fuerza que los dejaba prácticamente solos ante los borbones franceses y castellanos reforzados con aquellos pactos. Sus palabras, dirigidas al que consideraban su legítimo conde y rey, fueron:

“Nos consideramos obligados a hacerlo por razón de nuestro deber para con Dios y para con su majestad, por la seguridad y tranquilidad de Europa, la libertad de España y la liberación de la nación catalana.” 

Asimismo, le pidieron que, en aquellas negociaciones, si no podía mantenerse el trono de España en sus manos, se permitiera al Principado y sus provincias adyacentes mantenerse por separado. Fue un clamor de independencia, para seguir siendo una Nación, temerosa de las prácticas absolutistas de un monarca (Borbón) enfurecido.

APRECIACIÓN HISTÓRICA

Se trata de unas palabras inauditas en la historia de Europa, más cuando defendieron estos principios con sus propias vidas y el apoyo de la dignidad y autoridad de siete siglos de evolución y madurez. Unos hechos que el pueblo de Catalunya rememora con su fiesta nacional -de cada 11 de septiembre- y su himno -el Cant dels Segadors- el final y el principio de una sentida lucha ante la tiranía y el absolutismo monárquicos (1640-1714).

La reina Ana de Inglaterra había prometido defender y garantizar las Libertades y Privilegios de los catalanes en el pacto de Génova de 1705, si el Principado de Catalunya se sumaba a la guerra contra los Borbones. Con el Tratado de Utrecht se sellaron acuerdos comerciales, donde Inglaterra obtenía Gibraltar y Menorca de la “nueva” España, también Nueva Escocia, la bahía de Hudson y Terranova de Francia. Austria, las Provincias Unidas (Países Bajos) y la Casa de Saboya se repartían la totalidad de los territorios que la anterior «España» había acumulado en Europa, desmembrando la totalidad de la Corona de Aragón.

Actualmente, España sigue negando la transcendencia de este episodio para los catalanes, valencianos, mallorquines y aragoneses, dignificando las disputas de la monarquía borbónica, confundiendo la sociedad española, y negando la identidad y la verdadera historia de ese episodio y de la Nación catalana -el Principado de Catalunya- por no decir de España. Confundiendo así su propia identidad, forzando tensiones absurdas y empobreciendo nuestra capacidad de entendimiento y convivencia. Conduciendo la comunidad española a su desunión y su debilitamiento a favor del poder establecido, una situación que en Catalunya se expresa ahora con la demanda de la secesión de España, harta del ahogo moral, cultural, institucional y económico que le infringe.

APUNTE

Es de resaltar que mientras en Inglaterra hubo una discusión pública y se editaron libros que mostraban su disconformidad con la Reina, en España el camino fue totalmente distinto, con la imposición del Decreto de Nueva Planta que eliminaba las instituciones catalanas, con fuertes represiones y con un férreo control de la voz cultural catalana. Pero Inglaterra iniciaba otro camino, entre 1688 y 1727, los reinados de Guillermo, Jorge y Ana de Inglaterra, se publicaron opúsculos políticos en un momento de fuerte debate público entre el Parlamento y la sociedad, pero desde entonces los opúsculos dejaron de editarse, y con ello se distanció el Parlamento y el pueblo. El implacable colonialismo inglés también desautorizó voces y, en 1787, se creaban los Estados Unidos de América, todo un desafío al dominio inglés. En 1921 se independizó Irlanda del control también inglés (excepto el Ulster) y ahora, en 2014, parece que también Escocia está de camino. Cuando los intereses sólo económicos alían territorios pero el poder se concentra en sólo uno de ellos aparecen tensiones, divisiones y el orden cultural persiste en retornar las cosas a su sitio.

PARLAMENTO BRITÁNICO, AÑO 2010

Nueve diputados británicos firmaron, en el año 2010, una moción de apoyo al derecho de Catalunya a decidir su futuro y en contra de la sentencia del Estatuto del Tribunal Constitucional, donde se decía:

“Que esta Cámara observa que más de un millón de personas han participado en la manifestación del 10 de julio 2010 en Barcelona a favor de los derechos reales de Catalunya; se felicita por el continuado debate sobre la Constitución de Catalunya; cree que Catalunya es una Nación; reconoce que las consultas organizadas en favor de la independencia muestran una mayoría a favor; expresa preocupación porque la voluntad democrática del pueblo de Catalunya mostrada por referéndum de 2006 sobre el Estatuto de Autonomía ha sido violada por la justicia de Madrid en su dictamen de junio 2010; expresa una preocupación adicional porque futuros desarrollos constitucionales sufran recortes judiciales de organizaciones que no son neutrales o independientes en esta materia, y llama para que el Estatuto de 2006 se aplique tal como se ha votado en las urnas y porque los residentes de Catalunya puedan libremente determinar democráticamente su propio futuro”.

Fuente: Parlamento del Reino Unido -> Parliamentary business -> Publications and records -> Business papers -> House of Commons business papers -> 14th July 2010 Notices of Motions for which no days have been fixed («Early Day Motions») -> Motion 509: Catalan Statute of Autonomy. <http://www.publications.parliament.uk/pa/cm/cmedm/100714e01.htm&gt;. [Consulta: 11.11.2012].

UNA CITA:

“Es ridículo pensar que nuestros ministros sean guardianes tan ineptos del honor de nuestra nación; tuvimos en nuestras manos el poder de imponer cualquier condición que quisiésemos. ¿Abandonaremos un pueblo fiel, el único crimen del cual consiste en haberse adherido a nosotros? ¿Es que el vencido puede insistir en conseguir condiciones preferenciales para sus amigos, mientras que nosotros exponemos los nuestros con un destino fatídico? No puede ser; eso no puede pasar; la humanidad lo impide. ¿Tiene de ser sacrificado este pueblo al cólera de quien ahora es su rey? ¿No sería su sangre un monumento eterno a nuestra crueldad? Ya que es crueldad no salvarlo cuando lo podemos hacer, especialmente cuando la justicia, el honor, la misericordia y la compasión todas juntas claman reiteradamente a favor de la víctima propiciatoria. Todo esto toca el corazón de todo ciudadano británico generoso cuando considera el caso de los Catalanes.

Se acerca la catástrofe y la suerte de los catalanes se decidirá de aquí a pocos meses. Si, por la intercesión amistosa de la Gran Bretaña, este pueblo es salvado del actual e inminente peligro -que es lo que creo que pasará-, con cuánta razón se nos considerará para siempre como el ángel de la guarda de aquel pueblo rescatado, los descendientes del cual reverenciaran y veneraran el nombre de la Gran Bretaña, y todo el mundo nos aplaudirá merecidamente. Pero si lo hacemos al revés y aquel pueblo es abandonado y perdido, ¿no mereceremos la censura de todos como autores de su ruina? El término catalanes, no será sinónimo de nuestra deshonra? De otros pueblos, aleccionados con su ejemplo, rechazarán nuestra amistad; y cuando se mencione la suerte de los catalanes, ¿no se nos aplicarán con toda justicia las palabras del lema: Consigue tu objetivo y, a ellos, envíalos al diablo cuando ya no los necesites”.

(1714). The Case of the Catalans consider’d. London: J.Baker, pp. 31-32.

1716, Felipe V de Borbón acaba con las instituciones del Principado de Catalunya y del resto de Estados de la Corona de Aragón, y con siete siglos de orden constituido.

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1716, ‘REAL CÉDULA’ DE FELIPE V ABOLIENDO LAS INSTITUCIONES QUE HABÍAN SIDO REPRESENTATIVAS DEL PRINCIPADO DE CATALUNYA, Y ABOLICIÓN DE SIETE SIGLOS DE ORDEN CONSTITUIDO BAJO LA AUTORIDAD Y DIGNIDAD DE UNA CORONA DE ESTADOS. LOCALIZACIÓN DEL DOCUMENTO Y FUENTE DE LA IMAGEN: ARCHIVO REAL DE BARCELONA, HTTP://WWW.MCU.ES/ARCHIVOS/MC/ACA/EXPOPATRONATO/P_073.HTM(CONSULTA 30 NOV. 2013)

Con los Decretos de Nueva Planta, Felipe V desautorizó toda posible revuelta de la Corona de Aragón centralizando todo el poder en la corte madrileña. La autoridad castellana, de la mano del nuevo rey Borbón, implantó el absolutismo monárquico en los Estados peninsulares de la disuelta Corona de Aragón bajo la autoridad de los Capitanes Generales del Ejército. Se iniciaba así un nuevo modelo político capitalizado en Madrid, las bases del actual Estado español.

El Decreto de Nueva Planta, ya puesto en práctica en Valencia y en Aragón, confirmaba lo siguiente:

  • Abolición de las Cortes, de la Generalitat (la Diputación del General) y del Consell de Cent.
  • Control absoluto del capitán general, el superintendente y la Real Audiencia.
  • Clausura de la Universitat de Barcelona y del resto de universidades catalanas y creación de una de nueva y controlada en Cervera. La universidad no volvió a la Ciudad Condal hasta 1842, tras el acuerdo de 1837.

Consecuencias de los Decretos de Nueva Planta:

  • En 1712 se creó la Biblioteca Nacional de España, con sede en Madrid, que recogió el conjunto de bibliotecas requisadas a los nobles de la Corona de Aragón.
  • En el año 1715 se creó la Real Academia Española de la Lengua, con sede en Madrid, con el propósito de unificar por todo el territorio español una única lengua, la castellana, dicha desde entonces española, al modelo francés.
  • Derribo de casi un barrio entero, la Ribera, el más dinámico de la Ciudad Condal, para construir una Ciudadela Militar. No se permitió a la ciudad crecer más allá de sus murallas, del siglo XIV, hasta 1854, cuando fueron derribadas como preámbulo del Plan del Eixample. Cada noche se cerraron las puertas de acceso a la ciudad.
  • En el año 1754 se cambió el nombre de Archivo Real de Barcelona, el archivo personal del rey de la corona de origen catalanoaragonés desde su creación en 1318, por el actual nombre de Archivo de la Corona de Aragón.
  • En el siglo XV la patrona espiritual que representaba España era la Virgen de Montserrat, la Moreneta, situada en Catalunya, pero a partir de 1739 lo fue la Virgen del Pilar de Zaragoza, convertida en Virgen de la Hispanidad. En 1506 el Papa Alejandro VI (Rodrigo de Borja) ordenó la construcción (en Roma) de Santa Maria in Monserrato degli Spagnoli, la Iglesia de Santa María de Montserrat de los Españoles, y es actualmente la iglesia nacional de España en Roma, aunque en 1881 el Papa León XIII la declarase patrona oficial de Catalunya. El motivo es que en 1807 se fusionó con las instituciones de la Iglesia de Santiago y San Ildefonso.
  • La actual bandera de España nació con el Real Decreto del 21 de mayo de 1785 con las franjas de colores amarillo y rojo de la Corona de Aragón.
    • Asimilando la bandera de España a los símbolos de la Corona de Aragón y situando como patrona de la hispanidad a la Virgen del Pilar de Zaragoza se hizo, de forma evidente, un gesto para “españolizar” la Corona sometida, humillada y mutilada, y alejarla de la catalanidad.
  • La serie de agravios a la lengua catalana son notorios, y se han mantenido a lo largo del tiempo hasta el día de hoy tal como se recoge en la propia Constitución Española actual y sobre todo tras la Sentencia 31/2010 del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de Catalunya. El uso oficial del catalán desapareció desde los Decretos de Nueva Planta, pero desde entonces las prohibiciones continuaron en la escuela (1768 y 1825, en 1902, en 1923, en 1939…), los libros mercantiles (1772), los libros universitarios (1773), en el teatro (1801), y en el juzgado (1881).

APUNTE

La lengua catalana expresa la memoria del lenguaje que su cultura ha creado, y no hay duda de que la mejor manera de eliminar la identidad de un pueblo es atacando su lengua. Si además se elimina todo rastro del orden constituido en una nación, un orden que deben cumplir el conde y rey, sus funcionarios y su pueblo, se induce la selección cultural de la nación y cultura dominante y privilegiada (castellana), sobre el resto.

APRECIACIÓN HISTÓRICA:

Es muy sugerente ver el doble camino que labró la historia de los Estados Monárquicos coloniales de España y Francia respecto la historia del colonialismo Inglés y el equilibrio político del centro de Europa.

Lo es más cuando desde éste punto de vista se contrasta lo siguiente:

  • Inglaterra y sus Colonias son ahora una compleja comunidad de Estados enlazados que han liderado el progreso económico y comercial, así como la defensa de las libertades y la democracia.
  • El centro de Europa fue el feudo del pensamiento filosófico moderno y donde se acumula la mayor diversidad de Estados, lenguas e historias complejas del continente.
  • El camino de Francia, que tras una monarquía absolutista totalmente alejada de su pueblo terminó con una revolución y una República, muestra que tras el episodio napoleónico ha tendido a ser una de las más uniformadas de Europa, con una lengua, una educación, una historia y una herencia colonial conflictiva, en gran medida.
  • La historiografía de España escrita después de la venida de los Borbones ha fomentado -y sigue haciéndolo a través de la conciencia cultural de su sociedad inducida- la lucha del pueblo catalán ante la autoridad centralizada, monárquica, militar y religiosa, también política, como una indecorosa carga estigmatizada.

También es muy sugerente comprobar hasta qué punto estas reflexiones enlazan directamente con el conflicto latente que mantuvo el Europa en tensión hasta las Guerras Mundiales del Siglo XX, el Fascismo, el Nazismo y el Franquismo.

UNA REFLEXIÓN

Es evidente que, con una perspectiva amplia, se observan las distintas visiones de la dignidad de los pueblos, del valor de la fuerza y la autoridad (moral, militar, monárquica, jerárquica), de la legalidad y de la legitimidad en función de la historia del poder establecido y perpetuado en cada lugar. Una reflexión que, desde un punto de vista de la conciencia común de la humanidad, sigue sin ser madurada debidamente.

La causa catalana no es un cuestión política, es nacional, es la lucha de la dignidad de una nación que se niega a estar subordinada a otra que atenta contra su vitalidad, consecuencia directa del mandamiento de un monarca que deshonró la corona, los reinos y el principado que lo dignificaron.

UNA CITA:

“En resumidas cuentas: en el momento en que desvinculamos la historia social de la guerra de la política y la diplomacia, vemos caer las barreras que impiden plantearse cuestiones éticas. Aun así, por extraño que parezca, se da de pronto un cambio de sentido sorprendente, un regreso a la política. Y es que los historiadores, movidos y, de hecho, liberados por necesidad de formular preguntas morales, pueden al fin proyectarlas contra la política; poner en tela de juicio las decisiones de arrogancia ciega, y someter a juicio sus acciones.” 

1812, la Monarquía borbónica es vencida por Napoleón y los representantes de las ciudades de España redactan una Constitución, en Cádiz. Pero no se restituyen las estructuras de las coronas de España. La castellanidad y la monarquía prevalecen.

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“CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA”, CONSTITUCIÓN APROBADA Y PUBLICADA POR LAS CORTES ESPAÑOLAS REUNIDAS EN CÁDIZ. 19 DE MARZO 1812. BIBLIOTECA, XLVII/1/8, PORTADA, EJEMPLAR DEPOSITADO EN EL ARCHIVO REAL DE BARCELONA, LLAMADA YA ENTONCES ARCHIVO DE LA CORONA DE ARAGÓN. FUENTE DE LA IMAGEN: HTTP://WWW.MCU.ES/ARCHIVOS/MC/ACA/EXPOPATRONATO/P_074.HTM (CONSULTA 30 NOV. 2013).

La primera constitución española fue concebida como una constitución monárquica y borbónica con el prestigio indiscutible para una Capital, una Lengua y una Nación, castellanas, colonialistas y elitistas.

Se redactó la conocida Constitución de 1812, llamada “La Pepa”, y los diputados catalanes y valencianos reclamaron las constituciones y los fueros abolidos por Felipe V, pero sin éxito. La Constitución suprimía la Inquisición y definía la separación de poderes limitando la autoridad del Rey, pero cuando Napoleón fracasó volvió Fernando VII de Borbón, quien derogó dicha Constitución y restableció la Inquisición en 1813, que “La Pepa” había disuelto. En 1820 la presión y la desestabilización en las colonias de España, que se independizaron en su mayoría en esos años, pusieron de nuevo la Constitución en su sitio y se puso fin, definitivamente, a la Santa Inquisición.

CONTEXTO HISTÓRICO

En unas Cortes celebradas durante la invasión y ocupación napoleónica de España, tras la Independencia de los Estados Unidos de América (1775-1783) -que habían redactado su primera constitución-, y tras la Revolución Francesa de 1789 -que eliminó los borbones del poder de Francia pero que acabó con los Bonaparte invadiendo media Europa- los diputados con voz en las cortes borbónicas (con ciudades de más de 50.000 habitantes) convocaron las Cortes en Cádiz sin la intervención del brazo eclesiástico y sin la nobleza.

APRECIACIÓN HISTÓRICA

Fue una desautorización de la monarquía, la nobleza y la iglesia española lo que propició las Cortes de Cádiz. Pero había cosas que no cambiaron. Fue nombrado presidente el catalán Ramón Llàtzer de Dou i de Bassols, proveniente de la Universidad borbónica de Cervera, a quien se le atribuye la frase “a Catalunya se la trata como provincia conquistada”.

1841, ¡abajo las murallas!. .. 1842, Barcelona, bombardeada de nuevo por el orden militar español. El pulso por un nuevo orden económico, político y social alentado por la industrialización desigual en España, en pleno declive colonial.

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1842 Y 1843, IMÁGENES BOMBARDEOS A BARCELONA POR UNA REVUELTA CIVIL, DESDE EL CASTILLO DE MONTJUÏC, Y ENFRENTAMIENTOS EN LAS CALLES.

En el año 1842 el regente de España ordenó bombardear Barcelona. Se lanzaron 1.014 proyectiles a la ciudad con 462 edificios destruidos o dañados.

En plena revolución liberal ante los últimos vestigios del absolutismo, España entró en una guerra que duró siete años, la llamada Primera Guerra Carlista (1833-1840), una guerra iniciada entre el pretendiente Carlos y su cuñada María Cristina de Borbón durante la minoría de edad de la reina Isabel II. Entre 1840 y 1843 fue regente de España el militar (general) y político español Baldomero Espartero, condecorado por su tarea en las contiendas del interior de España (fue condecorado con los títulos de Príncipe de Vergara, duque de la Victoria, duque de Morella, conde de Luchana y vizconde de Banderas).

En 1840 se exilió la reina regente María Cristina, en pleno alzamiento progresista y republicano, al negarse a aceptar Espartero como co-regente en unas Cortes maquinadas al respecto. La Reina había eliminado la Santa Inquisición, la Santa Hermandad (dando lugar a la Superintendencia General de Policía), y los Órdenes Religiosas (las dos primeros para siempre y las terceras sólo durante unos años). Dicen que se marchó dando una bofetada a Espartero.

En 1841 el Ayuntamiento de Barcelona convocó un concurso para promover el desarrollo de la ciudad, y el trabajo premiado fue a favor del doctor Pere Felip Monlau, titulado “¡Abajo las murallas! Memoria acerca de las ventajas que reportaría á Barcelona, y especialmente á su industria, la demolición de las murallas que circuyen la ciudad”. El impulso popular, motivado por los pronunciamientos moderados de diversas ciudades españolas, creó, en octubre de 1841 la Junta de Vigilancia de Barcelona, que se reservó poderes ejecutivos. Una de sus primeras decisiones fue iniciar el derribo de las murallas de la Ciudadela militar, y así se ejecutó, hasta que el general Espartero lo mandó parar. La revuelta civil estaba al caer.

El capitán general de Valencia y de Catalunya, Antonio van Halen y Sarti, impuso el estado de sitio en Barcelona, decretando la disolución del Ayuntamiento y la Diputación, y en pleno clima revolucionario tuvo lugar una revuelta civil en Barcelona que el general Espartero disolvió con un lamentable bombardeo desde el castillo de Montjuïc, en 1842. Las medidas dictadas tampoco hicieron el efecto esperado, y Espartero volvió a bombardear Barcelona el año siguiente, quedando absolutamente desautorizado. Del mismo modo tuvieron lugar bombardeos en los entornos de Barcelona, como ocurrió en Sant Andreu de Palomar, y en otras ciudades catalanas, siendo en Reus de gran consideración. El mismo 1843 Espartero dimitió como regente e huyó a Inglaterra.

Barcelona, una vez más, era bombardeada por su monarca, en este caso ‘regente’.

Isabel II, con solo 13 años, era proclamada Reina, en 1844 se fundaba la Guardia Civil y entre 1844 y 1854 Catalunya estuvo bajo el estado de excepción. Pese a todo, el derribo de las murallas era inminente, así se anunció en 1844 pero no fue hasta 1853 que se aprobó la orden ejecutiva de derribo de las murallas. El Ministerio de Guerra lo aplazó y, al final, tras 140 años, se abrían de este modo tan tenso las puertas de Barcelona a su Eixample, que Ildefons Cerdá proyectaría, en contra de la voluntad de Barcelona y en contra del proyecto premiado por el Ayuntamiento, en 1859, con la complicidad del Gobierno de España. Las murallas de la Ciudadela militar, sin embargo, no acordó derribarlas oficialmente hasta 1869.

En 1888 Barcelona celebró una Exposición Universal en los terrenos de la Ciudadela militar derribada, desde entonces un parque urbano (de la Ciutadella). Fue una simbólica exposición que mostraba la autoridad de la voz burguesa e industrial catalana con la mirada fijada en el desarrollo económico, cultural y emocional de la maltrecha Ciudad Condal.

CONTEXTO HISTÓRICO:

España acumulaba guerras internas y externas, con la pérdida de la mayor parte de sus colonias, mientras la industrialización se implantaba de forma muy desigual en España y la nueva clase obrera transformaba la sociedad, dando alas al republicanismo, que tardó años en implantarse por primera vez (1873-1874), sin éxito, tras un golpe militar y la restitución del rey Alfonso XII de Borbón (1874). Una restitución monárquica que a su vez puso fin a la tercera guerra civil española del siglo XIX.

BALANCE HISTÓRICO

En el siglo XIX hubo un Rey Bonaparte, un Rey Saboya, una República y tres guerras civiles; y España perdió todas las colonias americanas. Fue un siglo lleno de acontecimientos difíciles de sintetizar, pero de forma muy resumida se puede afirmar que el modelo colonial y monárquico dejó paso al modelo capitalista y social como nuevo orden en el que nuevas naciones y nuevos protagonistas ocuparon su lugar. Una compleja y profunda transformación del orden cultural y económico que agitó el progreso social, la libre competencia, los valores morales elitistas que glorificaban el pasado y unos ejércitos armados sobredimensionados, una realidad que acabó con el estallido del fascismo, dos guerras mundiales y en España con una tortuosa Guerra Civil tras múltiples intentos fallidos de hacer una transición pacífica a una democracia deliberativa.

APRECIACIÓN HISTÓRICA:

Monarquía, Ejército e Iglesia se resistieron a perder su autoridad ante la dificultad de adaptarse a los nuevos patrones políticos, donde un nuevo orden, el Capital, en su lucha con el nuevo orden social, imponía y labraba nuevos valores, nuevos ideales y nuevas estructuras de poder.

A finales del siglo XX Ejército e Iglesia perdieron su autoridad política y social tras el desgaste y los excesos del Franquismo, pero la Monarquía sigue vigente, el Rey es el Jefe del Estado y Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, sin un debate público, sin una voz social que haya liderado sus designios. Y ahora, en el siglo XXI, con todo un pueblo, el catalán, en pleno pulso contra los poderes fácticos de España.

1850, España se concibe como un poder centralizado en una capital y docenas de provincias; Catalunya se divide en cuatro. El poder centralizado, el Estado español, se mantiene al dictado de su única capitalidad, Madrid.

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1850, MAPA POLÍTICO DE ESPAÑA OFICIAL, POR PROVINCIAS. AUTOR: V. BECKERS.

Tras haber desmantelado las estructuras políticas e institucionales que labraron la unión de España siglos atrás, como acto de autoridad del primer Borbón hispano, un siglo más tarde se imponía una nueva estructura política formada por provincias, donde se mantenía el poder central y se consolidaba la fragmentación, mutilación, de las estructuras culturales arraigadas a las antiguas coronas y reinos de España, por supuesto en el Principado de Catalunya.

APRECIACIÓN HISTÓRICA:

Este proyecto de Estado sigue manteniéndose a día de hoy en gran medida, ya que las diputaciones provinciales administran grandes sumas de dinero y acumulan notables competencias, actuando de forma descoordinada con las administraciones autonómicas.

En cambio en Madrid autonomía y provincia coinciden en una misma entidad político-administrativa y mantiene el seno de toda la estructura del Estado, compitiendo fiscal y políticamente con el resto de naciones y regiones de España, preservando la acumulación de poder y autoridad en las manos de sus élites tradicionales. Una realidad que ha condicionado su modelo de ciudad, el debate estratégico y sus prioridades, ante el lógico recelo del resto de naciones y regiones, en especial de Catalunya, con una realidad socioeconómica y unos intereses muy distintos, pero especialmente con una debilidad institucional muy marcada por una herencia de luchas y represalias singular en el seno de la actual España.

1909 – 1930, pulso económico, político, social y cultural en Catalunya. Pulso militar, monárquico y religioso en toda España. En 1914 se crea la ‘Mancomunitat de Catalunya’

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IZQUIERDA:
1909, IGLESIA QUEMADA EN MANRESA, DURANTE LA ‘SETMANA TRÀGICA’. FUENTE: ARXIU COMARCAL DEL BAGES. FUENTE DE LA IMAGEN: HTTP://WWW.MEMORIA.CAT/LA-SETMANA-TR%C3%A0GICA-MANRESA-EN-IMATGES  CENTRO:
1923, PORTADA DEL LIBRO TITULADO ‘MANCOMUNITAT DE CATALUNYA. L’OBRA REALITZADA’, EDITADO POR ‘PALAU DE LA GENERALITAT’ EN 1923. FUENTE DE LA IMAGEN:  HTTP://WWW.TODOCOLECCION.NET/MANCOMUNITAT-CATALUNYA-LOBRA-REALITZADA-1914-1923-BCN-AGOST-1923-23X14CM-218-P-11-P-FOTOS~X22801412 DERECHA:
‘EL DICTADOR Y PRESIDENTE DEL GOBIERNO MIGUEL PRIMO DE RIVERA (DERECHA) CON EL REY ALFONSO XIII DE ESPAÑA (IZQUIERDA). LOCALIZACIÓN EN EL ARCHIVO FEDERAL ALEMÁN (GERMAN FEDERAL ARCHIVE). FUENTE DE LA IMAGEN:  TTP://COMMONS.WIKIMEDIA.ORG/WIKI/FILE:BUNDESARCHIV_BILD_102-09411,_PRIMO_DE_RIVERA_UND_DER_K%C3%B6NIG_VON_SPANIEN.JPG

A lo largo del siglo XIX y principios del XX Catalunya se reconstruyó, económica y simbólicamente, y se inició un fuerte sentimiento de catalanidad que desencadenó el inicio de los ‘Jocs Florals’ (1859-1992). En 1876 se constituía la ‘Associació Catalanista d’Excursions Científiques’, raíz del ‘Centre Excursionista de Catalunya’ fundado en 1890. En 1880 se creó el’ Primer Congrés Catalanista’, en 1887 la ‘Lliga de Catalunya’, en 1891 la ‘Unió Catalanista’ y después del desastre colonial de 1898 se fundó la ‘Lliga Regionalista’, que ganó las elecciones generales y provinciales de 1907 como Solidaritat Catalana (agrupando todos los partidos catalanistas). Enric Prat de la Riba fue así el presidente de la Diputación de Barcelona y con su impulso se creó el ‘Institut d’Estudis Catalans’ (1907), el ‘Institut del Teatre’ (1913) y la ‘Mancomunitat de Catalunya’ (1914), al modelo de la antigua Diputación del General, la Generalitat.

Su legado fue incuestionable. Bajo el impulso de la Mancomunitat se crearon y consolidaron numerosas instituciones culturales y científicas, como la ‘Biblioteca de Catalunya’, la ‘Escola Industrial’, la ‘Escola Superior de Belles Arts’, la ‘Escola Superior d’Alts Estudis Comercials’, la ‘Escola de Bibliotecàries’, la ‘Escola Superior d’Agricultura’, el ‘Consell d’Investigació Pedagògica’, la ‘Oficina d’Estudis Catalans’ o la ‘Escola del Treball’. El ‘Institut d’Estudis Catalans’, bajo el impulso de la Mancomunitat, promulgó las primeras Normas Ortográficas de la lengua catalana (1913), de Pompeu Fabra i Poch, la ‘Gramàtica catalana’ (1918) y el ‘Diccionari general de la llengua catalana’ (1932).

CONTEXTO HISTÓRICO:

La Cultura y la Economía se desarrollaron de forma paralela a un debate político que culminó con la implantación de la ‘Mancomunitat de Catalunya’ en 1914, con un fuerte e intenso debate sobre la identidad de España y la autoridad de sus poderes fácticos. Se cumplían dos siglos del sitio de Barcelona por parte de los Borbones y la Ciudad Condal abrió sus murallas, expandió su ‘Eixample’, y Catalunya volvía a tener una entidad política dejando de ser considerada institucionalmente como cuatro provincias más de España.

Sin embargo, al igual que en el resto de territorios donde la industrialización cambió de raíz la estructura social, se dieron importantes disturbios, atentados y fuertes movilizaciones obreras a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, con la aparición de los sindicatos y las posteriores patronales de empresarios. Unas luchas que tuvieron su colmatación en la conocida ‘Setmana Tràgica’ de 1909, donde tuvo lugar una revuelta civil contra el orden militar, burgués y eclesiástico, que reclutaba soldados para las guerras con Marruecos pero con la salvedad de que aquellos que pudieran pagar 6.000 reales, es decir la burguesía, se libraba de ir a filas. La Iglesia apoyó la decisión y fueron incendiadas en una semana casi la totalidad de las iglesias de la Ciudad Condal y en la mayor parte de ciudades catalanas. Una revuelta que terminó con una ofensiva militar, más de un centenar de muertos, numerosas detenciones y expulsiones fuera de Catalunya y 17 penas de muerte de las que 5 fueron aplicadas, en el Castillo de Montjuïc.

Desafortunadamente, para la historia de Catalunya, pese al progreso de su actividad política e institucional, con España todavía con importantes frentes abiertos en Marruecos y un gobierno muy inestable, con media Europa todavía recuperándose de la Primera Guerra Mundial, tuvo lugar otro golpe de Estado, a cargo del general Miguel Primo de Rivera, con el apoyo del monarca Alfonso XIII. Inicialmente la burguesía catalana lo apoyó viendo en él mayor control social, pero enseguida se vio su aversión a la catalanidad. El dictador disolvió la ‘Mancomunitat’ en 1925 así como la mayor parte de entidades e instituciones de vocación catalanista, que en ese momento lideraban la mayor parte del pulso social.

APRECIACIÓN HISTÓRICA:

La emergencia del capitalismo y la industrialización dio alas a una sociedad articulada, de tradición manufacturera, con una nobleza muy debilitada y numerosas familias propietarias de grandes patrimonios. La burguesía catalana aprovechó la debilidad del gobierno español en sus tierras para iniciar allí una industrialización tardía pero que no fraguó en Castilla ni en Andalucía, por su tradición rentista y nobiliaria, basada en la explotación del prójimo, sin desarrollo tecnológico. Pero el pulso fue constante, y nuevos debates, protagonistas y horizontes asomaban en todo el Estado, inmerso en un irrevocable proceso de fragmentación y renovación incierta.

La transformación sociopolítica y económica no se daba del mismo modo en toda España, y el mismo pulso que hizo posible la creación de la ‘Mancomunitat’ propició también que en 1925 fuera disuelta por el dictador Primo de Rivera (1923-1930), el padre del fundador de la Falange (1934), José Antonio, que yace enterrado junto a Franco en el Valle de los Caídos. El pulso internacional debilitado y el auge del fascismo en Italia alimentaron tal giro. Sin embargo el pulso obtuvo nuevas fuerzas con la creciente desautorización de sus actos y el alza de los movimientos sociales organizados en Europa, mientras la economía capitalista sufría un duro golpe con el llamado ‘Crack del 29’. El 1930 fue el fin de la dictadura de Primo de Rivera, que murió el mismo año en el exilio; supuso también un nuevo exilio de la Monarquía y fue el preludio de la implantación de la II República Española, en 1931.

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FOTOGRAFÍA DE 1934 DEL PRESIDENTE DE LA GENERALITAT DE CATALUNYA Y SU GOBIERNO ENCARCELADOS POR EL GOBIERNO REPUBLICANO DE ESPAÑA, ENTONCES EN MANOS DE LA CEDA, LA CONFEDERACIÓN ESPAÑOLA DE DERECHAS AUTÓNOMAS. FUENTE DE LA IMAGEN:  HTTP://WWW.ELSINGULARDIGITAL.CAT/CAT/NOTICES/2012/10/LA_FUNDACIO_FRANCISCO_FRANCO_INSTA_RAJOY_A_REPETIR_ELS_FETS_(CONSULTA 30 NOV. 2013)

El Presidente de la Generalitat de Catalunya y su Gobierno fueron encarcelados por el Gobierno Republicano de España, entonces en manos de la CEDA -la Confederación Española de Derechas Autónomas-, una coalición de partidos de políticos de derechas fundada en 1933 alineado con las organizaciones católicas .

CONTEXTO HISTÓRICO

Tras los fracasos de numerosos gobiernos fallidos en Madrid tras el ‘desastre colonial’ (en plena I Guerra Mundial), España fue gobernada por una Dictadura (1923-1929, durante la dictadura celebrados en el exilio), que acabó mal y con el exilio del Rey Alfonso XIII. La implantación de la II República fue convulsa del mismo modo que lo fue en todas las monarquías de raíz conservadora. Catalunya vio en ella otra oportunidad y recobró la Generalitat en 1932, pero el debate estaba muy dividido en medio de una notable y lógica agitación social e institucional. En 1934 el presidente de la ‘Generalitat de Catalunya’ Lluís Companys proclamó el Estado Catalán en la República Federal Española, hecho que supuso su detención y la de todo su gobierno condenado a 40 años de reclusión mayor. Con el retorno del Frente Popular en el gobierno republicano (1936) fueron liberados, pero finalmente un Golpe de Estado militar apoyado por el nazismo y el fascismo italiano llevó a España a una Guerra Civil. Una vez terminada la guerra Luís Companys fue detenido en Francia por los nazis y entregado a Franco, quien lo hizo fusilar en 1940, en el Castillo de Montjuïc.

En 1936, tras el estallido del alzamiento militar en España, el fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, hijo primogénito del dictador, fue condenado por un tribunal popular y fusilado en manos de las tropas republicanas, mientras que el mismo día moría en combate el revolucionario anarquista José Buenaventura Durruti.

APRECIACIÓN HISTÓRICA:

En España se implantó una República, un gran debate y una tensión inevitable que con el exilio de la Monarquía, los ataques a la Iglesia y la desautorización del Ejército terminó con un golpe de Estado militar apoyado por la Iglesia que sumiría España en una dictadura (1939-1975) tras una cruda Guerra Civil (1936-1939). En España la dictadura y el Nacional-Catolicismo reintrodujeron la Monarquía en 1975, hasta la actualidad. Una historia paralela a la del acoso al poder militar, religioso y monárquico que caracterizó a media Europa muy especialmente en las primeras décadas del siglo XX.

Franco, Hitler y Mussolini, unidos por el ansia de poder y el fanatismo ideológico contra las revoluciones sociales y morales, bajo la bendición de la Iglesia Católica Española y con el poder de sus ejércitos

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1936-1945, CONJUNTO DE IMÁGENES REPRESENTATIVAS DE LA ALIANZA DEL GENERAL FRANCO CON EL FASCISMO ALEMÁN E ITALIANO Y CON LA IGLESIA CATÓLICA ESPAÑOLA, ASÍ COMO SU MALENTENDIDA DEVOCIÓN RELIGIOSA.

A principios del siglo XX Europa vivía sumida en una época de consolidación del fin del colonialismo y del desarrollo tecnológico y científico juntamente con una herencia militar -sobredimensionada- por la lucha de poder y la insistente dignificación de los Estados y la memoria de sus fastuosos Imperios del pasado. Una lucha que acabó con una Guerra Mundial y con toda Europa militarizada mientras una modernidad acelerada tendía a fragmentar los valores imperantes. Este fue un caldo de cultivo que supuso una inflexión en la historia de los gobiernos y el poder ante sus pueblos, también entre las naciones del mundo, que en España acabó con un ejército dictando los designios de España, banalizando su propia cultura y reinstaurando la monarquía con el brazo moral indisociable de la Iglesia Católica, durante casi todo el siglo XX, abusando de su poder bélico y autoritario.

La Iglesia Católica apoyó y bendijo el alzamiento y golpe de Estado del General Franco, y la Dictadura, quien se proclamaría “Caudillo de España por la Gracia de Dios”.

Barbarie fascista, delirios militares y de grandeza, que soñaba en exterminar las resistencias culturales a la españolización castellana en nombre de España y de Dios. La Iglesia Católica, acosada y en parte perseguida por los republicanos, apoyó y bendijo el alzamiento de Franco, y la Dictadura. Era el Nacional-Catolicismo. En 1937 los obispos de España redactaron una Carta colectiva dedicada a la opinión cristiana de todo el mundo, donde justificaban la Guerra Civil y su causa. Decían:

“Los pueblos católicos sobresalen por la hermandad y humanidad reflejada en todos sus actos. Los Obispos son en definitiva los representantes de Dios para dirigir en los grandes acontecimientos el criterio de las masas católicas. Nuestro país tiene que escribir esta página de la historia en que se debaten no solamente un sentido político que abarcaría únicamente nuestras fronteras, sino que se ventilan asuntos e intereses por un lado y espiritualidad y humanidad por otro. (…) En definitiva, la misma lucha que en todos los países, pero nosotros vemos con dolor la marcha de los acontecimientos, que a pesar de haber progresado de día en día se nota aún con desconcertante insistencia el grado de desconocimiento de lo que pasa en España. La opinión internacional no sabe en definitiva porque hacemos nosotros esta guerra, mientras que por otro lado intereses políticos y sociales llevan a cabo una acción constante de ayuda a las organizaciones rojas.” (Fuente, archivo familiar)

En pleno Holocausto nazi, en 1940 y en 1942, Hitler mandó investigar si en el Monasterio de Montserrat se escondía la clave para dar con el Santo Grial, y de este modo hacer más poderoso el Tercer Reich. Quizás debería haber ido a Valencia, en la Catedral, donde se encuentra el Santo Cáliz que Martín I el Humano incorporó a su patrimonio a principios del siglo XV, y que, según indicó su procedencia (archivada en el Archivo Real de Barcelona, actualmente dicho Archivo de la Corona de Aragón), fue el que Jesús de Nazaret usó en la Santa Cena, que fue a parar a Roma y después, durante varios siglos, circuló por las tierras prepirenaicas de la Corona. En cualquier caso, está claro que detrás había una visión enfermiza del destino y de la selección cultural, donde el fascismo pretendía erigirse como fuerza natural de la humanidad, nada que ver con la dimensión espiritual del fin de la Edad Media, antes de la desautorización del Papa y del posterior orden colonial.

APRECIACIÓN HISTÓRICA:

Años más tarde, en 2013, con la beatificación de más de 500 religiosos que murieron a causa de la guerra civil celebrada el primer domingo después del Día de la Hispanidad, que conmemora el Descubrimiento de América y su Evangelización, la Iglesia -la Conferencia Episcopal Española- asegura que “contribuyeron al amansamiento de los fuertes”, y que las víctimas murieron como “mártires, testigos heroicos de la fe y víctimas de la persecución religiosa de los años 30, cuando nuestra noble nación fue envuelta en la niebla diabólica de una ideología que se proponía el exterminio programado de la Iglesia”. Fuente de las citas: web de la Conferencia Episcopal Española. En línea: http://www.beatificacion2013.com/index.php/programa-oficial/203-actos-beatificacion/826-homilia-de-la-misa-de-beatificacion-del-ano-de-la-fe (consulta 30 nov. 2013).

1937, la Alemania nazi y el fascismo italiano bombardean indiscriminadamente Guernica, Barcelona y el levante peninsular. Delirios militares y desmedidos de grandeza e inmoralidad del poder.

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ARRIBA:
‘GUERNIKA’, 1937, DE PABLO PICASSO.
ABAJO:
BOMBARDEOS DE LA AVIACIÓN ITALIANA SOBRE LA CIUDAD DE BARCELONA EN 1938.

Gernika, la capital medieval de Euskadi y símbolo del nacionalismo vasco, fue destruida en 1937, una gesta fascista de la aviación alemana que Pablo Picasso inmortalizaría para la humanidad. En 1938 la aviación de Mussolini bombardea el levante peninsular, en especial las ciudades catalanas y Barcelona.

El impacto moral que supuso semejantes atrocidades pervive en el seno de la memoria de los pueblos vasco y catalán.

Las tropas republicanas defendieron sin tradición militar la ofensiva fascista con el apoyo de la Unión Soviética y el más que significativo contingente voluntario de casi 60.000 voluntarios procedentes de 54 países, sobre todo de Francia, Alemania, Bélgica, Italia, Rusia, Estados Unidos y el Reino Unido; las Brigadas Internacionales.

CONTEXTO INTERNACIONAL:

En 1914 empezó también la I Guerra Mundial, que puso fin a la monarquía constitucional alemana; en 1917 tuvo lugar la conocida Revolución Rusa, que puso fin al Zar; en 1922 se hizo un golpe de Estado en Italia que con la complicidad de la Monarquía implantó el fascismo, militar y monárquico, y vino Mussolini; la Monarquía Italiana fue abolida en 1946 en un referéndum tras el fin de la II Guerra Mundial.

Francia e Inglaterra, al igual que España, vivían una evidente crisis colonial; el capitalismo neoliberal generó los excesos que provocaron la llamada Gran Depresión de 1929, y en una Europa tensa, muy armada (pieza estratégica por un orden colonial), socialmente poderosa y concienciada, el régimen nazi, militar, se implantó en Alemania entre 1933 y 1945.

En 1929 se creó el actual estado independiente de la Ciudad del Vaticano, la herencia de los antiguos Estados Pontificios integrados a Italia tras su unificación de 1870. Una unificación que, por cierto, sólo fue posible con la invasión previa de los Estados Pontificios en 1860 por parte de Víctor Manuel de Saboya, uno de los beneficiados por los tratados de Utrecht de 1713-1715, que supusieron la mutilación y el fin de la dimensión estatal y nacional de la Nación catalana.

Grecia, también antigua monarquía, vivió su peculiar periplo con la implantación de la República en 1924, diversos golpes de Estado, una guerra abierta contra Italia y Alemania en la II Guerra Mundial, una guerra civil entre 1946-1949, entre comunistas y monárquicos; i en 1965 tuvo lugar otro golpe de Estado con el soporte de los Estados Unidos, que terminó con otro golpe de estado popular en 1973. En 1975 se abolió la monarquía mediante referéndum y se constituyó la actual república democrática griega.

Portugal en cambio empezó su peculiar revolución antes, con la proclamación de la República (1910-1926) y el fin anticipado de su monarquía, hasta que el golpe de Estado de 1926 impuso una Dictadura, que duró hasta 1974 con otro golpe de Estado militar pero que restableció de nuevo la República portuguesa.

1945, se fundan las Naciones Unidas, por la defensa pacífica de las naciones del mundo y para fomentar la libre determinación de los pueblos con medios pacíficos. Catalunya presenta una alegación, pero está bajo una dictadura y el ‘caudillo’ se alía con los Estados Unidos en su lucha contra el comunismo.

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DERECHA:
1945 “THE CASE OF CATALONIA / APPPEAL TO THE UNITED NATIONS ON BEHALF OF CATALONIA. CATALAN NATIONAL COUNCIL”. APELACIÓN DEL CONSEJO NACIONAL DE CATALUNYA EN LA CONFERENCIA CONSTITUTIVA DE LAS NACIONES UNIDAS.
IZQUIERDA:
PORTADA DE LA VANGUARDIA DE FECHA 2 DE ABRIL DE 1945, CELEBRACIÓN DEL VI ANIVERSARIO DE LA LIBERACIÓN DE BARCELONA. FUENTE DE LA IMAGEN: HTTP://CATALUNYAENLACALLE.TUMBLR.COM/PAGE/2 (CONSULTA: 2014.02.03)

En 1945, en la asamblea constitutiva de las Naciones Unidas, en San Francisco, el pueblo catalán en el exilio presentó una alegación. El ‘Consell Nacional de Catalunya’ se creó en Londres en 1940 y suplió las tareas de la Generalitat de Catalunya en Francia, ocupada por los nazis. En San Francisco denunció el sometimiento del pueblo catalán al régimen fascista de Franco reclamando su estatus de Nación y su derecho a la libre determinación. Expresó que Catalunya ha sido una nacionalidad oprimida bajo la Monarquía, bajo la República Española y bajo Franco, ya que la opresión española persistía en su naturaleza, y que “ni Catalunya ni ninguna otra Nación puede esperar justicia de su propio opresor”.

El “Catalan National Council” se presenta en el nombre de Catalunya pero se especifica que forma parte de lo que ellos llaman la ‘Gran Catalunya’, que engloba también Valencia, las Islas Baleares y la Catalunya del Norte (ahora en Francia), unidos por la lengua, y por la historia. El documento fue autorizado por las entidades formadas por exiliados catalanes de Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, México, Uruguay, Venezuela, los Estados Unidos y la Gran Bretaña.

Durante el Franquismo, cada 2 de abril, un desfile militar conmemoraba su Victoria en Barcelona. Un desfile militar que se sigue exponiendo, en cierta forma, cada año, con con motivo de la Fiesta Nacional, de la Hispanidad, castellana. Al ejército español sólo hay una lengua permitida, oficial, el castellano, y Su Majestad el Rey es el Jefe Supremo, por precepto constitucional! (Artículo 62, de la Constitución Española).

APRECIACIÓN HISTÓRICA:

Por qué el caso catalán se aplazó?

Se iniciaba una ‘Guerra Fría’, con media Europa divida y un mundo acosado por dos grandes potencias, los Estados Unidos y la URSS, que se proponían imponer su autoridad en el orden mundial. España se alió con los norteamericanos, su respeto por la religión y su vocación de control de los estados se unieron a su aversión al comunismo. El ‘nacionalcatolicismo franquista’ se normalizó con el bloque capitalista, y en 1948, después de un acercamiento entre la Santa Sede, la Orden de Malta y Francisco Franco, se acordó la reinstauración de la monarquía con la condición de que la educación del futuro Rey se hiciera a cargo del ideal del nacionalcatolicismo. En 1953 España se llenó de bases norteamericanas, en 1955 España entró a formar parte de las Naciones Unidas.

Ahora, en 2013, ante los deseos de España de poner fin al desorden cultural peninsular, con la reclamación de la soberanía de Gibraltar y la demanda de secesión del pueblo de Catalunya, España ha pedido pasar a formar parte del Consejo de Seguridad de la ONU.

Pero con la puerta abierta al capitalismo en España pasaron muchas más cosas. En 1958 se redactó, publicó e impuso la Ley de Principios del Movimiento Nacional (a modo de Constitución Española), mientras el Opus Dei creó IESE y los Jesuitas y empresarios creaban ESADE en Barcelona. En 1959 se impulsaba a su vez el Plan Nacional de Estabilización Económica mientras los estragos de la postguerra había ya iniciado un fuerte flujo demográfico del mundo rural a las grandes ciudades donde la gente huía de la miseria, y la miseria vino a las ciudades.

No hay ninguna duda de que la Guerra Civil y la decadencia económica española con la postguerra y el nuevo orden religioso-militar fue un desastre desde un punto de vista socioeconómico, y un grave problema político, pero con el impulso del orden político y económico internacional se recuperó.

El capitalismo, que en el siglo XIX puso a Catalunya al frente del debate y el progreso en España, volvió a emerger, pero ahora de un modo controlado desde Madrid. La burguesía catalana en buena medida se adaptó a ello, mientras la sociedad volvía a tejer sus relaciones; ahora con una población heterogénea que convivía en realidades sobrepuestas entonces muy diferenciadas, en especial en el extrarradio barcelonés. En Catalunya, con una población de 2,9 millones de personas en 1940, se pasó a tener una población de 5,9 millones de personas en 1980, en su mayoría resultado de la inmigración de otras zonas de España. Pero todo este colectivo vino sin una idea clara de donde iba, sin conocer el catalán, y se asentó de forma mayoritaria aislada en espacios periféricos a la actividad cultural catalana. Asimismo, y conviene decirlo, fue también protagonista del pulso catalán hacia la democracia, contra el franquismo. Parte de este colectivo ha tomado conciencia, actualmente, del valor de la catalanidad, de su capacidad de integración y de acogida, y del sentido del clamor secesionista catalán, tras dos o tres generaciones de convivencia.

1940-1958. Se construye el mausoleo del ‘Valle de los Caídos’. Un monumento al nacional-catolicismo a la altura de su mala conciencia.

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EL VALLE DE LOS CAÍDOS. FOTOGRAFÍA: JORGE DÍAZ BES, 2012. FUENTE DE LA IMAGEN: HTTP://COMMONS.WIKIMEDIA.ORG/WIKI/FILE:VALLE_DE_LOS_CAIDOS.JPG (CONSULTA 30 NOV. 2013)

El ideólogo del nacional-catolicismo, del nacionalismo españolista moral o también llamado “Movimiento Nacional”, José Antonio Primo de Rivera, fundador de La Falange en 1933, yace hoy en día en el mayor monumento de España junto a su principal ejecutor, el “caudillo de España”, el dictador Francisco Franco Bahamonde, en el Valle de los Caídos, tutelados por una Abadía Benedictina situada en el municipio madrileño de El Escorial. Dentro de los ideales de La Falange se proponía la “concepción de un hombre nuevo portador de valores eternos y una justicia social que proporcione al hombre una vida digna y humana; todo esto, con un sentido de catolicidad”.

Es el mayor monumento de España y tiene levantada la mayor cruz del mundo, de 150 metros de altura. José Antonio era el hijo primogénito del anterior dictador, Miguel, que entre 1923 y 1930 dictó los designios de España tras el golpe de Estado que hizo como Capitán General de Catalunya y con la complicidad del rey Alfonso XIII de Borbón. En el Valle de los Caídos se encuentran los restos de unos 40.000 combatientes de la Guerra Civil que Franco mandó enterrar allí. En muchos casos se trata de cadáveres sustraídos de sus cementerios originales sin el consentimiento de sus familiares.

APRECIACIÓN HISTÓRICA

En 1963, el Abad de Montserrat, Aureli Maria Escarré i Jané, declaró su oposición abierta a la dictadura en una entrevista al diario francés Le Monde. Denunció el clima de guerra civil que se vivía en España, la defensa de la lengua catalana y pidió que el pueblo eligiese su gobierno. De un modo oculto a la sociedad fue obligado a renunciar a sus cargos y se exilió en un monasterio de la Lombardía.

El general Franco murió en 1975 y restituyó la figura del Rey en la persona de Juan Carlos, pero el ‘franquismo’ y sus ideales, asentados en el poder, gozaron de un privilegio que ha condicionado la transición a la democracia y la propia redacción de la Constitución Española, que como preámbulo legal incorporó una amnistía indefinida -hasta lo que la sociedad pueda tolerar- al régimen franquista (Ley 46/1977, de 15 de Octubre, de amnistía), donde quedaban amnistiados todos los actos de intencionalidad política anteriores al quince de diciembre de 1976. De este modo se amnistiaba también, en su condición moral, a la Iglesia Católica Española. La Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos sigue dignificando la Falange y el Dictador, cuya memoria sigue tutelando la Iglesia Católica Española.

1975-1977, acabada la dictadura aires de libertad asoman en Catalunya. Pero la Iglesia, el Ejército y la Monarquía mantienen su estatus.

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IZQUIERDA:
JURAMENTO DEL REY JUAN CARLOS DE 1975, DOS DÍAS DESPUÉS DE LA MUERTE DE FRANCO.
DERECHA:
1977, 11 DE SEPTIEMBRE. MANIFESTACIÓN A FAVOR DEL ESTATUTO DE AUTONOMÍA DE CATALUNYA, BAJO EL LEMA: ‘LLIBERTAT, AMNISTIA, ESTATUT D’AUTONOMIA’.

Tras la muerte de Franco y el fin de su dictadura el Rey Juan Carlos, educado en el entorno franquista, fue proclamado Rey (reinstaurando así los Borbones en España), quien inició los pasos para democratizar España con el apoyo de la sociedad y la esperanza de los catalanes, protagonistas de la resistencia al franquismo.

El 11 de septiembre de 1977 se organizó una marcha a favor del catalanismo con motivo ‘Diada Nacional de Catalunya’, una conmemoración que durante el franquismo se prohibió y que había sido restituida por la ‘Assemblea de Catalunya’ en 1976, en un acto masivo celebrado en Sant Boi de Llobregat. La marcha reivindicativa de 1977 era la primera vez que se celebraba en Barcelona desde la Guerra Civil. La ‘Assemblea de Catalunya’ fue una plataforma unitaria del antifranquismo que agrupaba la oposición catalana política y social contra la Dictadura.

El Presidente de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, tuvo que verla desde Francia. Su retorno tuvo lugar el 23 de octubre de 1977, tras el nombramiento provisional acordado por el presidente del Gobierno español Adolfo Suárez. Bajo su presidencia y con la gestión de doce consejeros se redactó el Estatuto de Autonomía de Catalunya de 1979, que fue aprobado mediante referéndum en 1980.

APRECIACIÓN HISTÓRICA:

Juan Carlos, en ser proclamado Rey de España el 22 de noviembre de 1975, pronunció las siguientes palabras:

“Juro por Dios, y sobre los Santos Evangelios, cumplir y hacer cumplir las leyes fundamentales del Reino, y guardar lealtad a los principios que informan al “Movimiento Nacional”.

El Movimiento Nacional es la denominación del conjunto de fuerzas políticas que se adhirieron al alzamiento militar del 18 de julio de 1936, y posteriormente partido único del régimen franquista. En 1958, con la Ley Fundamental de Principios del Movimiento Nacional, se establecerían sus principios. Este fue el precio que tuvo que asumir para hacerse con el título de Rey, un precio que se trasladó también, en cierto modo, a la Constitución de 1978.

1978, se redacta la Constitución Española, un proyecto abierto pero con unos fundamentos blandos. España sigue sin poder hacer una sana revisión histórica de su memoria.

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1978, PORTADA DE LA ACTUAL CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA.

La actual Constitución Española refrendada en 1978 es monárquica y borbónica en su raíz, y mantiene el prestigio indiscutible para una Capital, una Lengua y una Nación (castellanas), así como bastantes interrogantes abiertos. La Constitución se redactó de forma ambigua e imprecisa para facilitar el inicio de los pasos a la democracia con la amnistía franquista y las incertezas que precedían al gobierno de España, dando lugar a un notable desarrollo de las autonomías pero con la incapacidad de hacer una revisión histórica y facilitar así la reconciliación entre los pueblos y naciones de España.

Con la Ley de Amnistía de 1977 y sin cambios significativos en el orden elitista y moral de España se mantienen las cúpulas militares, toda la estructura de oficiales y el gobierno franquista saliente tutela la redacción del texto constitucional.

APRECIACIÓN HISTÓRICA

España pactó una Constitución después de haber maltrecho su dinamismo intelectual, cultural y político, sin el compromiso o la complicidad sólida, los cimientos, que debe tener toda democracia, una realidad de excepcional importancia para el buen gobierno de estados plurinacionales, como lo es España. Oportunidades para labrar este déficit las ha habido, pero se han desaprovechado y descuidado por la ausencia de un debate maduro, abierto y cultural con su compleja sociedad. Por eso ahora el texto constitucional está claramente cuestionado, y en Catalunya esta realidad se enlaza con su deseo de ejercer un referéndum de autodeterminación.

APUNTE

España mantiene, desde entonces, parte de su memoria oculta por los poderes judiciales y el orden constitucional. Se oculta la memoria de los crímenes del franquismo, la memoria del abuso de la moralidad católica, y la memoria de los pueblos catalán y vasco, que no pueden escribir su propia historia, desde la voz conservadora y poderosa del control centralizado y elitista, afincado esencialmente en Madrid. Del mismo modo que se ha ocultado, durante siglos, los estragos del colonialismo español en medio mundo.

Por esto en España se insiste tanto en pensar en el futuro y dejar el pasado en el olvido, mientras la autoridad sigue sin tener el apoyo de la voz popular. Especialmente cuando el pasado es la voz de todo aquello que se ha silenciado y que perjudica, ostensiblemente, la dignidad y la moralidad del orden elitista, monárquico, católico, militar y conservador que mantiene los valores de la unidad de España.

2006, España entra en crisis. El poder jurídico, político y empresarial se alían en Madrid y el Partido Popular hace de la campaña contra el ‘Estatut d’Autonomia’ de Catalunya su principal lucha en la oposición. En 2009 la sociedad catalana se moviliza indignada, se pregunta si vale la pena formar parte de esta España. 

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2009, CONSULTA POPULAR EN ARENYS DE MUNT. PRIMER MUNICIPIO DE CATALUNYA QUE VOTA POR INICIATIVA POPULAR NO VINCULANTE POR LA AUTODETERMINACIÓN DE CATALUNYA.

Una iniciativa popular impulsada en el municipio de Arenys de Munt (2009) sobre la voluntad de sus ciudadanos respecto la independencia de Catalunya fue el inicio de una intensa movilización social, sobre su estatus de nación, después del acoso político y judicial sobre la constitucionalidad del Estatut d’Autonomia de Catalunya aprobado y refrendado en 2006.

El 26 de noviembre de 2009, ante el estancamiento de las deliberaciones del Tribunal Constitucional, doce diarios catalanes publicaron una edición conjunta bajo el lema La dignidad de Catalunya. Fueron La Vanguardia, El Periódico de Catalunya,Avui, El Punt, el Diari de Girona, el Diari de Tarragona, el Segre, La Mañana,Regió 7, El 9 Nou,el Diari de Sabadell y el Diari de Terrassa.

La iniciativa popular sobre el derecho de autodeterminación de Catalunya se extendió y fue seguida por 508 municipios catalanes, el último Barcelona, el 10 de abril de 2011. El sí ganó en un porcentaje superior al 90%.

Pregunta de la consulta:

“¿Està d’acord que Catalunya esdevingui un Estat de dret, independent, democràtic i social, integrat a la Unió Europea?”

CONTEXTO SOCIO-POLÍTICO

Tras una etapa de crecimiento económico especulativo acompañado de excesos políticos -como la participación de España en la Guerra de Irak- la pretensión del gobierno del Partido Popular fue la creación de un contrapoder estratégico europeo con la alianza entre España, Gran Bretaña y los E.U.A. Esta estrategia emergió junto con la expansión de la globalización económica y la transformación de las estructuras estatales de Europa que liberalizaron diversos sectores como las comunicaciones, la energía y la banca para ser más competitivos en el nuevo orden global capitalista que la tecnología, el fin de la Unión Soviética (1991) y la competencia continental impulsaban. Sin embargo la estrategia de los ‘populares’ se desvaneció con el atentado de Al-Qaida en Madrid (2003) y el retorno del PSOE al Gobierno Central.

Años más tarde, junto con la constatación de la acumulación del poder económico y financiero en la capital, Madrid -alimentado por grandes empresas multinacionales españolas creadas con la privatización de los servicios públicos-, la clase política mostraba sin ruborizarse su plena dedicación al sector privado con unos sueldos elevadísimos, en especial en dichas empresas, una vez terminada su carrera política.

APRECIACIÓN HISTÓRICA:

Catalunya quiso invertir o compensar una estrategia de control político-financiero centralizada en Madrid que hacía años se tejía redactando un nuevo Estatuto de Autonomía (2006) que pretendía normalizar los avances del desarrollo autonómico y avanzar en la gestión de sectores e infraestructuras clave, pero el Partido Popular, sin fuerza política en Catalunya, lo impidió. En el año 2006 Catalunya aprueba un nuevo Estatuto y el Partido Popular, en la oposición, pese a su aprobación en las Cortes Generales de Madrid, presenta un recurso de inconstitucionalidad en el fundamento de su redactado junto con 4 millones de firmas acumuladas por España en una campaña sin parangón alentando la hostilidad hacia las pretensiones catalanas de dotar de prestigio a su lengua y a su condición de nación. Alimentando, de este modo, la catalanofobia y la desafección social catalana.

Los hechos anunciaban un retroceso en el autogobierno catalán, su potencial de desarrollo, y amenazaba el deseo de normalizar la lengua y cultura catalanas, como así ha sido. Se iniciaba una nueva conciencia de la catalanidad en un entorno democrático y con una sociedad informada, organizada y consciente de su situación.

2010, Catalunya muestra su indignación ante la justicia politizada de España y toma conciencia de su condición de nación.

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2010, 10 DE JULIO. MANIFESTACIÓN CONTRA LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL SOBRE EL ESTATUTO DE AUTONOMÍA DE CATALUNYA. ORGANIZA: ÒMNIUM CULTURAL. UN MILLÓN DE PERSONAS ACUDEN A LA MANIFESTACIÓN. LEMA: ‘SOM UNA NACIÓ, NOSALTRES DECIDIM”.

En la Sentencia 31/2010 del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de Catalunya de 2006 se dictamina que Catalunya no es una nación, se pone fin a la normalización lingüística del catalán, se niega su prestigio oficial en Catalunya y se pone fin al proceso de desarrollo autonómico de España, que desde entonces no ha cesado de involucionar.

Diez días después del avance de la Sentencia sobre el ‘Estatut’ se organiza una manifestación para mostrar su rechazo. Es organizada por la entidad cultural ÒMNIUM CULTURAL, y se estima que hasta un millón de personas acuden a la manifestación junto con la práctica totalidad de partidos políticos de Catalunya.

Lema de la manifestación:

“Som una nació, nosaltres decidim”

CONTEXTO HISTÓRICO:

Justo en el momento en que el poder político y económico se asentaba en Madrid estallan dos burbujas, la inmobiliaria y la financiera, ambas vinculadas entre sí como resultado de unas prácticas especulativas mal o poco reguladas que ha mantenido de modo ficticio el crecimiento económico en España, que entra en una clara recesión sin un debate político honesto. El Partido Popular, gran responsable de esta situación con la liberalización del suelo en el mercado especulativo y las políticas de estímulo a la construcción y compra-venta de inmuebles, estaba fuera del gobierno de España desde el año 2004, y pensando en el retorno al poder aplica una política sin parangón contra los llamados ‘nacionalismos periféricos’, contra el Estatuto catalán y contra el Partido Socialista, aliándose con la moralidad católica en su causa contra el ‘libertinaje’ promovido por el gobierno socialista y con el uso y abuso de la retórica y la demagogia; una campaña que coincide en una etapa de baja intensidad del terrorismo etarra, que hace años que no actúa en Catalunya, y tras una dura persecución a la política vasca de raíz independentista.

APRECIACIÓN HISTÓRICA:

El Partido Popular hizo del desprestigio de Catalunya (el Tripartito) y su Estatuto su arma de batalla en la oposición a José Luís Rodríguez Zapatero, aliándose con la moralidad católica española para desprestigiar su política de apertura a nuevos caminos hacia la tolerancia por la condición sexual y nuevos modelos de familia; del mismo modo hicieron del acoso al movimiento político de liberación vasco otra de sus insignias para alzarse con el poder político de España.

Se trata de una herramienta política claramente enlazada con los principios del “Movimiento Nacional”, del Franquismo unionista y moral, que usa la manipulación de la conciencia social española en beneficio propio, y lo hace cuando la sociedad espera todavía hacer una sana revisión histórica que, pese décadas de sistema democrático, ha sido imposible realizar debidamente.

2012, 11 de septiembre, Catalunya desea ser un Estado más de Europa y traslada su demanda al poder político para que inicie los trámites para realizar un referéndum de autodeterminación.

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2012, 11 DE SEPTIEMBRE. MANIFESTACIÓN SECESIONISTA. ORGANIZA: ASSEMBLEA NACIONAL CATALANA. UN MILLÓN Y MEDIO DE PERSONAS ACUDEN A LA MANIFESTACIÓN, DE MARCADO CARÁCTER FESTIVO. LEMA: ‘CATALUNYA, NOU ESTAT D’EUROPA’.

Tras la Sentencia del Tribunal Constitucional sobre el ‘Estatut’ y con el gobierno de España lastrado por un gran desprestigio -y con la sociedad aturdida por una crisis galopante y un debate político cargado de hipocresía- se constata el fin de la capacidad del modelo constitucional de encajar Catalunya en España, a la vez que aviva el acoso a la lengua catalana en las Islas Baleares y en la misma Catalunya amparándose en la discutida Sentencia del Tribunal Constitucional del año 2010, una decisión judicial para determinar una decisión política, nacional, donde las partes no han estado representadas a partes iguales.

La manifestación de la ‘Diada Nacional de Catalunya’ de 2012, organizada por la Assemblea Nacional Catalana, aglutinó un millón y medio de personas, con familias enteras y personas de muy distintas procedencias, representativas de la compleja y diversa sociedad catalana, también de raíz castellana. Asisten un millón y medio de personas.

Lema de la manifestación:

“Catalunya, nou Estat d’Europa”

CONTEXTO HISTÓRICO:

El Partido Popular volvió al Gobierno de España gracias al desgaste inducido de la catalanidad y del Partido Socialista -en especial en la persona del presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero- y con la ayuda de una campaña electoral prometiendo unas acciones políticas y sociales que no han cumplido.

APRECIACIÓN HISTÓRICA:

Tras el desgaste del partido socialista y del ‘Tripartito’ catalán, en pleno declive socio-económico de España y tras un retorno al poder del Partido Popular cargado de demagogia, las consecuencias no se hacen esperar. Se genera una fractura entre España y Catalunya mostrando las raíces más oscuras de la autoridad elitista en España sobre su compleja sociedad.

La causa catalana actual es y ha sido desde el siglo XVII el camino de la dignidad de una comunión social de un pueblo ante una autoridad muy alejada y reiteradamente deslegitimada, más allá de la reclamación de la dignidad de su identidad y de los derechos históricos de la nación catalana. Una negación y una incomprensión que comparten en el fondo la derecha y la izquierda española, con la diferencia que los primeros tienen menos miramientos. Por eso la causa catalana es bilingüe, y multicultural, es una voluntad que abraza todos sus habitantes en la medida que toman conciencia de ello.

Tras décadas de convivencia y lenta pero constante integración con las fuertes oleadas de inmigración del resto de España, la sociedad catalana ha aprendido los beneficios de integrarse y respetarse, a sumar vivencias, a respetar y normalizar el uso oficial del catalán y a aprender a pulir la maltrecha historia común entre la catalanidad y la españolidad. Por eso la politización de la justicia con la sentencia del ‘Estatut’, la recentralización del Estado y el poder económico en Madrid, el acoso a la lengua catalana y la catalanidad dentro y fuera de Catalunya -y el auge del anticatalanismo- son vistos como un grave problema, del mismo modo que ocurre con la doble moral católica, unionista y alarmista de la Iglesia española.

Nadie quiere que se alimenten de nuevo conflictos culturales, diferencias, deslealtades y discriminaciones, en definitiva que nadie rompa todo aquello que nos une, y la sociedad catalana, esencialmente bilingüe y de raíces muy diversas, se une para combatir su dignidad, su patrimonio cultural y social, si es necesario con la secesión de España.

2013, 11 de septiembre, Catalunya muestra al mundo su capacidad y decisión en labrar un camino para su independencia.

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2013, 11 DE SEPTIEMBRE. CADENA HUMANA DESDE FRANCIA A VALENCIA RECORRIENDO TODA CATALUNYA PARA SU INDEPENDENCIA. ORGANIZA: ASSEMBLEA NACIONAL CATALANA. UN MILLÓN Y MEDIO DE PERSONAS ACUDEN A LA MANIFESTACIÓN EN CADENA, EN UN ACTO PERFECTAMENTE COORDINADO Y PREPARADO DURANTE MESES. LEMA:‘VIA CATALANA PER LA INDEPENDÈNCIA’.

Cientos de miles de ciudadanos se dieron de la mano en Catalunya, desde El Pertús (Vallespir, Francia) a Vinaròs (Comunidad Valenciana), con un claro y sentido mensaje dirigido a España, a Europa y al Mundo para pedir ser consultada, enlazando simbólicamente los territorios hermanados culturalmente que las contingencias de la historia han dividido. Vallespir, junto con el Rosselló, Conflent, Capcir y media Cerdanya fueron tierras catalanas entregadas a Francia tras el Tratado de los Pirineos (1659), el desenlace de la llamada Guerra dels Segadors (1640-1652) y causa de la legitimidad a la herencia del trono de España de Felipe V. El actual mapa autonómico de España, la Constitución y la estigmatización de la catalanidad por parte del conservadurismo centralista español no reconoce la comunión cultural entre Catalunya, Valencia y Mallorca. Una expresión de la selección cultural arrogante en comparación con todos los esfuerzos que España dedica para unir cultural y simbólicamente todas las naciones unidas por la ‘hispanidad’.

El acto fue organizado (de nuevo) por la Assemblea Nacional Catalana y se estima que participaron en el acto un millón y medio de personas.

Lema de la manifestación en cadena:

“Via Catalana per la Independència”

CONTEXTO HISTÓRICO:

El ‘unionismo español’, encabezado por el Partido Popular y ahora acompañado de otras fuerzas políticas, con el apoyo de Su Majestad el Rey y con una intensa campaña de negación del derecho de los catalanes a elegir su futuro,ha conseguido que el clamor del pueblo de Catalunya de ser escuchado y respetado se convierta en un clamor a favor de la secesión de España. Este unionismo enfermizo niega por encima de todo su condición de nación, acusando a los partidos políticos catalanes de populistas y totalitaristas con el altavoz de los medios de comunicación estatales (banalizando el nazismo y el fascismo asimilándolo al catalanismo), fomentando así el anticatalanismo y forzando su autoridad por el uso y abuso de la ley y el poder,

APRECIACIÓN HISTÓRICA:

Resultado de ello, junto con la relajación de la memoria que no hace mucho conmocionó la sociedad española, el “españolismo unionista moral” -los ecos del antiguo “Movimiento Nacional”- se erige de nuevo como único portavoz legítimo de los designios y autoridad en España y asimila los “nacionalismos” (periféricos) a causas inmorales contra las que conviene combatir, con una deshonesta campaña de asimilación al fascismo. Dirigentes del Partido Popular y notables medios de comunicación estatales promueven esta tergiversación de la historia, asegurando, algunos de ellos, que la tensión social republicana y socialista de la II República fue la responsable de los dos millones de muertos de la Guerra Civil.

Es lamentable.

Parece que nadie se acuerda de que el fascismo fue obra de poderosos ejércitos obsesionados por el poder y que fueron las tropas fascistas de Franco, Mussolini y Hitler quienes asolaron de terror Catalunya y el País Vasco, Madrid y media España. Tampoco nadie se acuerda del fracaso de los principios del “Movimiento Nacional”, entre ellos la unidad nacional como Ley de Dios formulada por la Iglesia y el deber del Ejército de defender su unidad, principios claramente totalitarios –fascistas– y claramente antidemocráticos porque atentan contra la cultura y los pueblos que sustentan toda democracia.

La Monarquía española habla de concordia e hispanidad, el ‘unionismo español’ amenaza al pueblo de Catalunya y Catalunya sale de nuevo a la calle, el once de septiembre de 2014.

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IZQUIERDA:
2012, 18 DE SEPTIEMBRE. CARTA DE SM EL REY, FUENTE: WEB CASA REAL, HTTP://WWW.CASAREAL.ES/ES/FAMILIAREAL/REY/PAGINAS/REY_CARTAS_DETALLE.ASPX?DATA=51  (CONSULTA 30 NOV. 2013).
DERECHA:
2013, 25 DE OCTUBRE. SU ALTEZA REAL EL PRÍNCIPE FELIPE EN LA ENTREGA DE LOS PREMIOS PRÍNCIPE DE ASTURIAS. FUENTE: ABC.ES HTTP://WWW.ABC.ES/ESPANA/20131027/ABCI-ARTICULO-GIRAUTA-201310270229.HTML 

2012, 18 de septiembre, el Rey se pronuncia, pero no cierra el debate y alimenta el unionismo español

El Rey, en una carta abierta publicada a 18 de Septiembre de 2012, tras la clamorosa manifestación de Catalunya pidiendo la secesión de España que tuvo lugar una semana antes, declara que,

“No son estos tiempos buenos para escudriñar en las esencias ni para debatir si son galgos o podencos quienes amenazan nuestro modelo de convivencia”

Pese al intento del Rey de calmar los ánimos de los catalanes lo único que provoca es la exaltación del ‘unionismo’ español.

2013, otoño, la Monarquía insiste en cerrar el debate soberanista a través de los símbolos de la hispanidad castellana con la figura del príncipe Felipe

El viernes 25 de octubre de 2013 se celebró la entrega de los premios ‘Príncipe de Asturias’, donde su Alteza Real el Príncipe Felipe resaltó el “esfuerzo colectivo”, la “capacidad de sacrificio fuera de toda duda” de los españoles y la “gran nación” que, ha apostillado, “vale la pena vivir, y querer y por la que merece la pena luchar”.

Con las palabras del Príncipe, añadidas a las pronunciadas el pasado 12 de octubre, día de la hispanidad (castellana), proclamando que “hoy es un día para celebrar lo que nos une, recordar nuestra historia milenaria y lo que se ha conseguido juntos”, es evidente que el príncipe heredero de la Corona de España, que ostenta el título de Príncipe de Asturias y el de Príncipe de Girona, el propio del heredero de la Corona de Aragón, no da valor al deseo y dignidad del pueblo y nación de Catalunya.

CONTEXTO INSTITUCIONAL:

La Fundación Príncipe de Asturias fue creada en Oviedo el 24 de septiembre de 1980 iniciada la democracia en España, y desde 1981 otorga los galardones de mayor prestigio que España concede. El Principado de Asturias fue el origen de Castilla y León, y de la actual España, pero no el origen de Catalunya ni de la Corona de Aragón desarticulada como agrupación pactada de estados en el siglo XVIII.

La Fiesta Nacional de España conmemora el Descubrimiento de América cada 12 de octubre, una fecha conocida como el Día de la hispanidad, en coincidencia con las celebraciones de la Patrona de la Hispanidad, la Virgen del Pilar de Zaragoza. Dicho acontecimiento se celebra cada año con un desfile de las Fuerzas Armadas en Madrid presidido por Su Majestad el Rey (este año ausente por motivos de salud) y simboliza la efemérides histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma Monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos.

(Nota: el texto citado corresponde a la exposición de motivos de la Ley 18/1987, de 7 de octubre, que establece el día de la Fiesta Nacional de España en el 12 de octubre)

El Himno Nacional de España es una marcha militar, sin letra.

2014. Manifestación catalana en Barcelona, bajo el lema “Ara és l’hora”

El once de Septiembre de 2014, una vez más, la sociedad civil catalana se ha organizado para manifestarse de forma elocuente ante la incapacidad del Estado español de dar una respuesta atenta a la voluntad catalana, una reflexión extensible a la actitud de Su Majestad, desde el pasado mes de Julio bajo la persona del (reciente) rey Felipe VI de Borbón. Esta vez la manifestación fue en la capital de Catalunya, Barcelona, y simbolizó una “V”, de votar, de victoria, de voluntad… ocupando la Gran Via de les Corts Catalanes y la Avinguda Diagonal, con los manifestantes representando las cuatro barras catalanas rojas sobre fondo amarillo. El acto fue organizado por la ‘Assemblea Nacional Catalana’ y ÒMNIUM CULTURAL, y se estima que participaron en el acto 1,8 millones de personas. El lema de la manifestación fue:

“Ara és l’hora”

CONTEXTO HISTÓRICO

Capitalizado el poder en Madrid, desde un punto de vista político, institucional, mediático, financiero, estratégico y empresarial, el Gobierno de España y su brazo judicial han puesto punto y final al proceso de normalización de la catalanidad y sus estructuras culturales dentro y fuera de Catalunya, han iniciado un proceso de recentralización del poder sin marcha atrás. El modo de responder a la voluntad del pueblo de Catalunya ha sido crear cizaña, desprestigiar la política catalana y su historia, negarle su condición de nación, amagar a España el pulso social catalán y fomentar el miedo en la sociedad catalana con mensajes de expulsión, miseria, fractura y fascismo si Catalunya se independiza. La amenaza es también, desde muchos medios y voces políticas, con la intervención de la autonomía de Catalunya.

Es lamentable.

APRECIACIÓN HISTÓRICA

La campaña de demostración de autoridad de la Monarquía, de la mano de los reyes Felipe VI y Juan Carlos, con problemas de salud, ha continuado con misiones diplomáticas en los Estados Unidos y en Brasil, exaltando todavía más el valor de la hispanidad, mientras el Ministro de Asuntos Exteriores inicia una fuerte campaña institucional en las embajadas de España para frenar el debate internacional del clamor catalán. Por otro lado el President de la Generalitat, Artur Mas, ha realizado misiones paralelas con viajes a Bruselas, Israel y a la Índia, y el debate ha traspasado las fronteras de España.

El pulso social, por otro lado, muestra que en Catalunya la sociedad está muy movilizada y participa activamente en el debate y la tensión simbólica, presionando enormemente a la esfera política, mientras que en el resto de España el debate está muy politizado y mantenido por los medios de comunicación estatales, pero al margen del pulso social, que es tratado como un espectador.

Tarde o temprano España deberá asumir la legitimidad de Catalunya, ante la historia de la Corona de Aragón y ante la historia de la Corona de España. Dos coronas en las que Catalunya labró prosperidad e identidad, hasta que hará tres siglos todo se truncó. Una realidad que se observa de nuevo, tras los infructuosos intentos de restituir la dignidad catalana en las Cortes de Cádiz de 1812, en la I República, en las Guerras Carlinas, con la ‘Mancomunitat de Catalunya’ que Primo de Rivera eliminó, con la II República y el Estatuto de Núria, y ahora en un sistema democrático, una infructuosa realidad que los poderes fácticos de España, el PP y el Tribunal Constitucional acabaron de labrar con su oposición a un ‘Estatut’ que quería ser español, pero también catalán.

andreumarfull.com/siglo-x-2014-historia

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